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lunes, 20 de enero de 2014

Desarrollo del entorno personal del aprendizaje

 Por Daniel Yelizarov, Kathleen Sloven, Dolores Luna, Linda Sanders & Alma Dzib Goodin

La promesa de un mejor aprendizaje centrado en las nuevas tecnologías comenzó a tener forma hace más de una década gracias al rápido desarrollo de plataformas, aplicaciones y la constante búsqueda de insumos pedagógicos. Sin embargo, a pesar del rápido crecimiento de cursos en línea que pronto de convirtieron en conglomerados conocidos como MOOCs, el aparato Educativo a nivel mundial continuó con el mismo patrón: creando currículos que los estudiantes deben intentar, por lo menos descifrar.

Los nuevos cursos en línea, de cualquier índole requerían habilidades para los que los estudiantes no estaban preparados, además las redes sociales y los buscadores de información comenzaron a crear un problema de atención, que se maximiza aún más cuando se tienen diversas tareas que realizar y metas específicas, básicamente sobre estimulando al sistema cognitivo, carente de habilidades meta cognitivas, creando un problema para los estudiantes, en tres grandes momentos, con necesidades diferentes: estudiantes que buscan ingresar a las universidades, estudiantes en proceso de formación, y aquellos que se encuentran en proceso de abandonar los estudios e ingresar al mercado laboral.


Una alternativa de apoyo ante tal situación, en cualquiera de los niveles, es el aprendizaje centrado en el alumno, el cual  es un recurso que usualmente se emplea como proceso paralelo a la Educación formal, bajo el nombre de asesor o mentor, que permite al alumno reconocer sus debilidades para hacerlas fortaleza y reconocer los contenidos académicos en los que es más apto, con el fin de desarrollar estrategias que le permitan resolver aquellos problemas en los temas en lo que cree tener menos control.

Sin embargo, a pesar de que estas figuras existen en la Educación formal, se da el problema de que hay mucha demanda para unos cuantos mentores o asesores y estos restan calidad al trabajo, generando que el alumno termine haciendo lo que puede ante sus necesidades académicas.

Con la llegada de la era digital, este proceso logró la ventaja de volverse asincrónico, y a distancia, aunque vino a complejizar el proceso del aprendizaje, ampliando la cantidad de información y los recursos disponibles para estudiantes y maestros capaces de comprender el papel y las bondades de las nuevas herramientas tecnológicas. Muchas veces la gran cantidad de recursos, crea problemas en los estudiantes que saben usarlos de manera elemental.

Bajo este contexto, el desarrollo de plataformas, materiales y aplicaciones ha sido abundante, particularmente en la última década, buscando crear mecanismos de masificación de la Educación, con el fin de lograr el mayor número de estudiantes al menor costo, rompiendo fronteras y haciendo del aprendizaje una oportunidad al alcance de los dedos, se pasó de la Web 1.0, a la 2.0 y actualmente se vislumbra la llegada de la tercera generación, con una accesibilidad óptima de los contenidos multimedia, todo al alcance de cualquier aparato capaz de sincronizar información desde cualquier parte del mundo.

Sin embargo, a pesar de todos los cambios de los modelos tecnológicos, mientras la escuela tradicional se centra en el currículo, las nuevas plataformas se centraron en las herramientas, y olvidaron, como siempre ha ocurrido, al estudiante. Dando por hecho que en la era digital, todos era capaces de leer, escribir o usar un computador sin problemas, pero la realidad es que la nueva era trajo consigo alumnos perplejos ante la cantidad de información sin herramientas cognitivas para procesarla.

Bajo este panorama, surge el modelo que a continuación presentamos, creando estrategias no de enseñanza, sino de aprendizaje que el alumno sea capaz de ejecutar ante cualquier ambiente con el fin de beneficiar su desarrollo.

El estudiante como centro del aprendizaje

Empleando investigación en torno al aprendizaje, centrado en el modelo neurocientífico, se comenzó a elaborar un programa cuyo principal interés es el estudiante, ofreciendo como eje de las actividades situaciones cotidianas que permitieran desarrollar habilidades meta cognitivas no desarrolladas o no consolidadas en un grupo de estudiantes provenientes de contextos culturales diferentes, bajo un esquema de que no se iba a enseñar nada, que el alumno no necesitara saber y aplicar en su entorno educativo, o profesional inmediato.

El programa se ofertó en los Estados Unidos, donde muchos de los usuarios son extranjeros, con un manejo pobre del idioma inglés, de las matemáticas y con entornos de aprendizaje diversos, sin objetivos claros de aprendizaje, y con fuentes de información pobres.

Con una breve entrevista se descubrió que los estudiantes tenían muchas ideas en contra de sus propias capacidades y veían los estudios como un trámite y no como una meta. Por lo que se comenzó a ampliar las línea de investigación para dar respuesta a las necesidades de los usuarios.

A diferencia del Coaching, que centra la interacción del alumno con un guía que se convierte en un motivador, el Entorno Personal de Aprendizaje centra el esfuerzo del alumno en sus propias habilidades, fijando sus propios objetivos de aprendizaje, reconociendo en quienes puede apoyarse para crear redes de información, no solo documental sino personal, reflexionando sobre sus propios recursos cognitivos y con ello creando nuevas metas de aprendizaje, todo ello empleando las ventajas de la educación a distancia, con las ventajas de horarios flexibles, trabajos asincrónicos y organización en el uso y manejo del tiempo.

Recursos Tecnológicos

La gestión tecnológica de recursos se convierte en un tema complicado cuando se propone un modelo de Aprendizaje en Línea, ante la variedad de plataformas, y la velocidad en que las actualizaciones se desarrollan, requirió de un análisis minucioso definir los recursos a emplear.

El primer gran paso fue determinar que no se emplearían aplicaciones que se relacionan con Enseñanza, esto con el fin de centrar al usuario en un modelo mucho más personal y sin que tuviera que aprender el uso de las aplicaciones, pues ante sus necesidades no se pueden crear nuevas fuentes de ansiedad.

Además, se debía pensar en aplicaciones usadas desde cualquier lugar del mundo, capaz de actualizarse con el desarrollo de los sistemas operativos principales (IOS y Windows), en nube y con sincronía si fuera posible, gratuita, y con acceso ilimitado; frente a muchas críticas, se tomó la decisión de usar Facebook, Twitter y las bondades que las aplicaciones de  Google tiene, servicios que los usuarios conocen, de fácil acceso, con información en nube, abiertos, gratuitos y sobre todo, personalizados, sin embargo, en contra de la idea popular, los estudiantes tienen pobre manejo de éstas aplicaciones, por lo que parte del programa se fijó como meta hacer que los estudiantes usaran las aplicaciones para resolver problemas cotidianos, para que poco a poco se convirtieran en parte de su entorno personal.

Primer gran problema del modelo: las diferencias culturales

La primera convocatoria atrajo a un grupo de usuarios claramente diferenciables: Estudiantes afroamericanos e hispanos de escasos recursos con pobres habilidades tecnológicas, estudiantes hindúes y europeos con recursos económicos, pobreza lingüística pero excelente manejo tecnológico, todos con dificultades especificas en la áreas académicas pero todos con el mismo enfoque personal: “Dime lo que tengo que hacer y yo lo hago”.

Se desarrollaron estrategias centradas en ellos mismos que les permitieran comprender que no pueden depender del tutor, que tienen habilidades y talentos específicos a partir de sus experiencias y apoyos para el desarrollo de habilidades lingüísticas, no como una materia, sino a partir de actividades centradas en lo que ellos son capaces de realizar, empleando aplicaciones al alcance de sus dedos.

 Una de las herramientas de Google que muchos de ellos no conocían es Google Traductor, misma que les permitía traducir palabras, escucharlas y ampliar su vocabulario. Descubrieron que podían escribir y cotejar la estructura gramatical, sin olvidar que la versión final de su escrito dependía de ellos mismos.


Los invitamos a escribir pequeñas ideas en el grupo de Facebook, se iniciaron pequeñas competencias, y comenzaron a platicar entre ellos, a compartir conocimientos, a ver las tutorías como algo agradable. Se les comenzó a compartir información sobre los temas que a todos les interesa, y eventualmente, nos permitieron hacer investigación con las experiencias de usuarios y tutores.

Una de las primeras actividades era escribir en tres palabras un poema. Una tarea aparentemente simple donde cada estudiante va agregando dificultad, a partir de la interacción del grupo y de un sentido de competencia.

Las herramientas que continuaron la construcción de su entorno fueron Google especialmente la búsqueda de imágenes, Google Scholar y Wikipedia.

Todas las tareas propuestas, son simples, y se deja que los estudiantes  mismos traten de encontrar las respuestas, hasta que se comienzan a dar por vencidos, por lo que la única indicación es preguntar cuando crean que no van a lograr la meta propuesta.

Este punto es clave, la velocidad con que ellos van a buscar apoyo es determinante para permitir la creación de su propio entorno, para ello es necesario que confíen en dicho entorno y que sepan que las herramientas o personas están cerca para aprovechar al máximo el tiempo.

Se encuentran diferencias culturales en este sentido, los hispanos y afroamericanos intentar llegar a la solución de los problemas por sí mismos, a pesar de reconocer que les lleva mucho tiempo y que no cuentan con las herramientas o habilidades necesarias. A diferencia, los indoeuropeos son capaces de buscar ayuda rápidamente, pero no confían en sus propias habilidades, por lo que el apoyo es más un confirmación de que hacen lo correcto.

Las estrategias que se emplean son  simples y buscando que no sean vistas como tareas, si no como retos simples que les permitan crean estrategias, rápidas para dar respuesta a problemas concretos y cotidianos.

Con el uso de aplicaciones que ellos conocen, es posible ir avanzando sobre pasos conocidos hasta llegar al auto reconocimiento de las habilidades y la capacidad preguntar, pedir apoyo, reconocer las cadenas de tareas necesarias para comprender un problema, planear las respuestas y resolver con éxito un problema, habilidad clave en las materias de ciencia y tecnología.

Una de las tareas que permiten mejor analizar las estrategias de resolución de problemas es el juego Cut the Rope, se les pide que resuelvan un reto específico y se pide que anoten cuanto tiempo les toma resolverlo y las estrategias empleadas, cuando son capaces de decir: no creo que esto tenga solución, se les enseña a usar el buscador de Google y una vez que observan cómo resolver el reto, se les pide que digan cómo se sienten y que analicen cuánto tiempo perdieron a pesar de no conocer la forma correcta de resolver el problema, cuando tienen muchos recursos a su alcance que les apoyan en su práctica diaria.

Una vez que las herramientas comienzan a crear sentido para ellos, se crean estrategias para reconocer los pasos para la resolución de problemas, que consisten en el reconocimiento del problema, las variables intervinientes, el planteamiento de estrategias para resolverlo, la ejecución y la medición de los resultados. Con todo ello y las estrategias tecnológicas, se logra usuarios absolutamente independientes, con pensamiento flexible y adaptado ante cualquier situación ya sea académica o de orden común.

Segundo problema: el conocimiento de las herramientas

Los usuarios estaban seguros que conocían las bondades de las herramientas, por ejemplo, todo el mundo sabe que Wikipedia no es una buena fuente de información, pero cuando les pedimos que definieran un concepto, se dieron cuenta que es una buena fuente, aunque se les enseñó a reconocer aquellas entradas que requieren de información científica.

     
   Pasaron de usar el 20% del potencial de Facebook y Twitter a usarlo al 100%, aprendieron a guardar en nube sus lecturas, sin necesidad de perder tiempo en la búsqueda de información, ya que Flipboard es una herramienta gratuita con interacción de muchas fuentes de información.

        Descubrieron que YouTube sirve para mucho más que encontrar vídeo para reír, hay lecciones completas, conferencias, resolución a problemas académicos. También reconocieron que en contra de la idea popular, no todas las conferencias de TED son relevantes y diseñaron estrategias personales para criticar la información.

        Google Scholar es el mejor buscador para encontrar referencias de todo nivel y sólo deben fijar el tipo de información que requieren, aunque en primer lugar reconocieron el tipo de información que necesitan.

Conclusión

Las herramientas tecnológicas deben ser vistas como apoyos para el aprendizaje, pero nunca podrán sustituir la capacidad de resolución de problemas que se enfrentan en el ambiente cotidiano, natural ya sea académico o profesional. Bajo la idea de que los computadores procesan basura si la pregunta no es la correcta, pues dependen de los procesos cognitivos humanos para integrar la información y responder, el modelo de tutoría que busca crear el ambiente personal de aprendizaje, no puede centrarse sólo en las innumerables aplicaciones que se desarrollan todos los días, olvidando las capacidades humanas, sino poner al servicio de la resolución de problemas planteados por los humanos para el avance en todas las áreas de la vida cotidiana.

Al mismo tiempo, cuando el alumno no conoce o no confía en sus capacidades, le es muy difícil crear patrones de resolución de problemas viables, porque no sabe que su principal problema es conocer sus propias capacidades.

Mientras que la Educación Formal se basa en habilidades específicas, este modelo se fundamenta en la capacidad reflexiva para reconocer las respuestas que mejor se adaptan a la resolución de un problema y que en ocasiones deberán variarse, dependiendo del tipo de información que se tenga a la mano.

Bajo el formato tradicional de los entornos de aprendizaje, toda la información está centrada en las nuevas tecnologías, sin embargo si éstas no se saben usar, o no se entiende cuándo se pueden emplear, la información no es relevante.

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viernes, 17 de enero de 2014

Cerebro y entornos educativos virtuales

                                      Por Alma Dzib Goodin


La interacción entre el cerebro y las herramientas culturales comenzaron prácticamente desde la aparición del Homo Sapiens.

A diferencia de los Neandertales y muchas otras especies de homínidos, los Homo Sapiens desarrollaron herramientas capaces de proveerles de apoyo ante el ambiente y con su desarrollo, apareció en la especie la capacidad de usarlas de manera precisa para responder ante las necesidades propias que permiten la pervivencia de la especie.

Dichas herramientas fueron diseñadas como resolución a problemas, que por supuesto tenían impacto en el cerebro, ya que existe una relación simbiótica entre un cerebro diseñador y un cerebro aprendiz del uso de aquello que diseña, en este sentido, se piensa que herramientas como el fuego, agudizaron los sistemas sensoriales, mientras que el uso de palos y piedras beneficiaron el uso del dedo pulgar, las palancas desarrollaron la marcha y la observación del entorno, eventualmente convertida en lectura, escritura y matemática que dieron pie a la ciencia.

Todo el cerebro se maravilla de la capacidad de respuesta ante el ambiente, generando conexiones neuronales capaces de ir siempre más allá, literalmente, incluyendo la Luna y Marte, en beneficio no sólo  delos humanos, sino de otras especies, bajo el conocimiento de que aquellos que no se adaptan y dan respuesta al entorno, desaparecen de la faz de la tierra, tal como sucedió con sus antecesores los Neandertales y muchas otras criaturas.

Es así que miles de años después de que un Homo Sapiens haya usado por primera vez una piedra para alejar a un predador, la era digital abre su paso, veloz si pensamos que hace 30 años no había computadoras de bolsillo, e irrumpe en el entorno cultural, económico y educativo, pero a diferencia de aquellos que afirman que esto daña al cerebro, algunos otros, desde el punto de vista evolutivo, lo miramos como un paso más en la evolución humana.

La naturaleza ha provisto a todas las especies de mecanismos de auto conservación, capaces de responder ante las necesidades, proveyendo en particular al ser humano gracias a la evolución y al manejo de aquello que diseña, de la capacidad de reflexión ante dichas herramientas, apoyando un proceso llamado plasticidad cerebral que permite al cerebro ajustarse a cada nueva necesidad, incluso de auto reparación con el fin de continuar brindando la capacidad de resolver problemas.

Es así que los computadores irrumpen como herramienta simulando un cerebro, dando respuestas y simplificando tareas, a través de redes neuronales artificiales capaces con cada vez mayor precisión y elegancia de responder ante el entorno.

Simulando las actividades cerebrales, la nueva tecnología ha comprendido que el cerebro se modifica, con cada aprendizaje se crean nuevas redes neuronales, se eliminan aquellas que no se usan, se comparten, se reciclan, aunque a diferencia de su modelo natural, los gadgets se renuevan a un costo muy grande, aunque nunca dejando de buscar la perfección neuronal, misma que nunca ha de lograrse pues el cerebro jamás detiene su paso. ¡No puede!, cuando se piensa que una tarea ya está bien aprendida, surge un cambio en el ambiente, o bien la creatividad humana abre la puerta y dice: ¿y si ahora agrego esto?, ¿y si ahora lo hago de esta manera?.

El cerebro está constantemente usando información, es por ello que ha especializado al máximo su sistema de almacenamiento de datos. Si bien la memoria es finita, su capacidad de recuperación es prodigiosa, siempre y cuando la pregunta o estimulo clave sea el correcto.

La máxima capacidad cerebral, se encuentra en el lenguaje, el pensamiento y la creatividad. Los computadores aun no logran esa perfección, como ejemplo está Siri, la secretaria personal de Apple que es incapaz de comprender las inflexiones del lenguaje, el doble sentido o los cambios leves en la modulación.

Es así que se puede analizar el papel de la tecnología como una herramienta de aprendizaje, como lo ha intentado hacer la Educación en la última década, deseando que exista una interface entre el cerebro natural y el artificial, capaz de compartir archivos con un clic, pero olvida un principio fundamental: el cerebro natural controla y brinda información al cerebro artificial.

No importa cuan increíble sea un procesador de palabra, aún requiere de las ideas de un escritor para convertir una pantalla en blanco en un artículo digno de un premio Nobel, y para ello requerirá también de la aceptación social de las ideas, a pesar de la insistencia  de la mercadotécnica de afirmar que existe equipos inteligentes, el usuario tendrá la última palabra frente a su uso y capacidad de productividad y resolución de problemas.


Cerebro 2.10 millones vs Web 3.0

Mi cerebro se renueva, aprende, se adapta, se auto repara, se auto analiza, es capaz de determinar errores en su ejecución y volver a empezar. Esto no es una simulación de sistemas artificiales, son procesos perfeccionados en base a otros prototipos naturales que han sido capaces de subsistir pese a todo. Del prototipo reptiliano, obtuvimos las emociones, del modelo mamífero, la memoria selectiva y la atención. El cerebro humano es la suma evolutiva de otros prototipos y día a día aprendemos más de su capacidad simple de adaptarse.

Antes de la hoja de papel, había cerebros humanos comunicando. Antes del video en HD, había personas contando historias. Antes de las estaciones de radio, había cerebros dando noticias y compartiendo el arte. Antes de los satélites, había cerebros enviando mensajes al resto del mundo. Antes de los teléfonos inteligentes, hubo cerebros inteligentes que los pensaron, los creyeron posibles, los diseñaron, los probaron, arreglaron sus problemas y volvieron a empezar, perfeccionando cada detalle, agregando aplicaciones que nos hacen la vida más fácil.

Un teléfono inteligente puede decir cómo llegar a un lugar, pero necesita saber el destino.

De ahí que la tecnología en su afán por simular al cerebro, comprendió la infinita plasticidad que el cerebro natural tiene, por ello ésta se va desechando, se hace obsoleta, igual que aquellas áreas que no se usan, que no se atienden, Darwin observó que el cuerpo se atrofia y estudios muestran que el cerebro también. Se satura de información en un día de trabajo caótico, o en semana de exámenes, después de días sin dormir, similar a los sistemas artificiales después de saturar la memoria RAM.

La otra aplicación que se ha copiado es la capacidad de procesar información, es cierto, los computadores lo hacen más rápido, pero aún no pueden interpretarla sin el apoyo de su ejemplo natural. Aunque Google tiene un algoritmo para completar palabras, necesita la información suficiente para decidir que es lo que se desea buscar. Esa misma capacidad de completamiento de la información que el proceso cognitivo ha ido perfeccionando durante miles de años.

Computadoras y Educación

La primera gran herramienta aprovechada por la Educación con el fin especifico de compartir información con fines de enseñanza – aprendizaje fue el libro. Éste sustituyo a la palabra, y su aplicación más ingeniosa no fue diseñada sino hasta que Jan Amos Comenicus en el siglo XVII puso imágenes en los libros, para que los niños aprendieran mejor.

Tres  siglos después, se realiza la siguiente revolución, cambiando los libros por pantallas, pero es solo una herramienta más puesta al servicio del aprendizaje a la que el cerebro se adapta, no se agrega nada nuevo, excepto el recuerdo de la sobre estimulación, misma que se había dejado de lado desde que el hombre pudo descansar de sus predadores, creando lo que se conoce como problemas de atención, que en realidad es el despertar de la conciencia después de haber pasado siglos con la cara mirando al frente y el silencio místico heredado por la educación eclesiástica.

No hay misterio alguno en las nuevas herramientas, el cerebro se adapta a ellas siempre y cuando, éstas sean parte del ambiente y sirven para resolver problemas. Las personas más adaptadas a ellas, son quienes las usan en la vida cotidiana, el resto de los mortales solo emplea un promedio de 12 aplicaciones y de ellas conoce solo un 20% de sus funciones.

La generación X nace con la revolución tecnológica, no tuvieron que aprender el lenguaje de Basic para abrir y cerrar documentos o aplicaciones, no conocieron los computadores monocromáticos o los discos flexibles de 5 1 /2. No pelearon con las impresoras de punto. A cambio de ello nacieron con Windows, no la primera versión que revolucionó tanto, al presentar la información con una estructura fácil de leer y con la maravillosa cualidad de tener íconos,  ¿íconos?, ¿cómo las imágenes en los libros de Jan Amos Comenicus?.

Agregamos sonido a las lecturas, se agregó movimiento y la opción de personalizar los entornos, siendo el último gran paso la eliminación de botones y teclas, creando pantallas interactivas.

Actualmente millones de bits de información están al alcance, se dice que prácticamente se puede aprender todo lo que se desee con un sistema digital ¿todo, en serio?, bueno, primero habrá que enseñar a seleccionar la información relevante para resolver una pregunta o problema específico a partir de un buen diseño de proceso que lleve a una meta.

¿Dónde se quedó el cerebro humano en medio de todo esto?, no fue a ningún lado, sigue cumpliendo su papel que la naturaleza le dio, el mismo que otorgó a todas las especies para crear respuestas específicas ante el ambiente, sigue su proceso de evolución, igual que los aparatos inteligentes, de manera literal su legado es renovarse o morir.


Cuando se dice que la era tecnológica ha producido cambios a nivel cerebral, están en lo cierto, pero se niega la constante motivación por responder ante el ambiente. Aún las especies que dependen de genes cerrados como las abejas o los pájaros, han demostrado que su capacidad de pervivencia depende de su connectome, que es el conjunto de conexiones neuronales.

El cerebro humano ha logrado superar lo que ninguna otra especie ha podido hacer, no sólo se ha adaptado al ambiente, ha adaptado el ambiente, lo cambia, se provee de abrigo, usa la imaginación, es creativo, todo esto gracias al uso de las herramientas que el mismo a creado, buscando siempre hacerlas mejores, creando nuevas, imaginando siempre otras formas, texturas y  funciones. La tecnología debe verse como una extensión de la mente creativa, que no tiene motivo alguna de frenar el legado evolutivo. El cerebro continuará su proceso de adaptación con tecnología, del tipo que esta sea.

Prueba de ello es que existen grupos que nunca han visto un computador, y sin embargo son capaces de crear espacios de identidad. La cultura es en este sentido, el paracaídas de apoyo a la creación de respuestas, como lo muestran los estudios antropológicos y etológicos.

¿Hay beneficios en el uso de la tecnología?,  es una pregunta constante, y yo diría que el beneficio es que las respuestas emplean herramientas diferentes. Actualmente hay tres  formas de cerrar una puerta: con el movimiento de un brazo, con un botón o tocando una pantalla, pero no debe olvidarse que estos tres métodos están logrando la misma meta y todos dependen de la respuesta de un cerebro.

Un problema que se observa en las estrategias educativas es el olvido de esta capacidad, con la tendencia a crear patrones de respuesta específico: Así se hacen las cosas, siguiendo un algoritmo específico, pero esto es ir en contra de miles de años de evolución, el cerebro se volvió creativo, pasó de un cerebro Neandertal a un Sapiens, pero no debemos olvidar que muchas otras especies han acompañado al cerebro humano. Ahí están los reptiles, los virus y las bacterias. ¿cómo se puede entonces pensar que una herramienta puede afectar algo que sigue y seguirá siendo un prototipo?.

Computadores y aprendizaje

Si es verdad que  afectan al proceso evolutivo, ¿benefician al aprendizaje?. Si se parte de la idea de que el aprendizaje es parte de la capacidad de responder ante el ambiente, y el ambiente está rodeado de computadores, sin duda la interacción es benéfica, los cerebros más jóvenes se adoptan más fácilmente que aquellos que cuentan con hábitos que hacen rígida el proceso de respuesta.

Si un bebé comete un error, se dice que está aprendiendo; si un adulto comete un error, se dice que es un fracaso, creo que si se mira el aprendizaje con esta ventana, la Educación seguirá frenando la creatividad.

A veces me parece que cuando los adultos se dan la oportunidad de aceptar que no somos más que un prototipo y que la única fuerza capaz de cambiar nuestro entorno es la muerte, comienzan a crear respuestas mucho más adaptativas, siendo capaces de aumentar la esperanza de vida de las personas. Es cierto que las computadoras han ayudado, pero no hay logro que no haya comenzado con una idea, neta y absolutamente humana.

Aprender en la época actual, depende del reconocimiento que el ambiente tecnológico proporcione de que el ser humano sigue siendo el centro del proceso y de que los humanos sean capaces de desarrollar con ello la capacidad de plantear problemas, soluciones, reconocer la cadena de eventos que lleguen a metas claras, específicas y sobre todo, exitosas.

Es claro que el aprendizaje nunca dependió sólo de una herramienta, es decir, no se aprende sólo de los libros o de los profesores. El ser humano es la única especie que crea ambientes artificiales de aprendizaje, hace exámenes  infértiles y mantiene dichos entornos durante más de 20 años. Para el resto de las especies sobre la tierra, el modelado de conductas es breve y el mayor examen es sobrevivir.

Creer que una herramienta tecnológica va a enseñar, es cambiar el entorno artificial de las escuelas por otro quizá más divertido, con mayor capacidad de información, pero igualmente estéril si el aprendiz no es capaz de crear con ello respuestas adaptativas. Pese a que es posible pedir comida por internet, aun no es posible de conseguir los nutrientes por este medio, aún requerimos de alimentos que físicamente cumplan el proceso de digestión.

Si bien existe el cibersexo, aún no es capaz de fertilizar un ovulo y crear una nueva vida. Los humanos estarán atados a las demandas naturales, por algunos años más al menos, hasta que los entornos de virtuales se conviertan en entornos reales para el cerebro. Pero si Siri aún no es capaz de reconocer palabras, creo que el camino aun es largo.

En este sentido, la Educación debe continuar centrando esfuerzos en el alumno, cosa que no ha hecho desde la Antigua Grecia, ya que con el quiebre entre la Iglesia Católica y la Anglicana, la Educación se centró en el currículo, y hoy más que nunca los alumnos se ven bombardeados por exceso de información, lo cual les causa problemas no solo de comprensión, sino de aplicación de la misma.

Es por ello, que a pesar de la tecnología, algunos creemos que debe apostarse por el desarrollo de habilidades meta cognitivas, las cuales permiten el pensamiento flexible, mismo que se aplica en la vida cotidiana, la ciencia y arte, ya que crean patrones de análisis de las necesidades para diseñar patrones de respuestas, elección y comprobación  de posibilidades aplicables a metas específicas, empleando cualquier herramienta al alcance, con el fin de adaptarse al ambiente, incluyendo por supuesto, la tecnología.

Si pensamos por un momento, pese a las maravillas que es posible lograr  gracias al apoyo de los computadores, éstas no existirían sin una mente humana que las pensara, las diseñara y las hiciera funcionar, y en ocasiones, que las pusiera todas juntas. Nos maravilla la capacidad de los productos de Apple, pero todo se debe al genio de Steve Jobs y su capacidad para imaginar. Eso, es una cualidad netamente humana, que no se consigue cuando la información fluye en avalancha y se sabe que solo hay una respuesta correcta, en un examen de todo o nada.

Ojalá un día la Educación comprenda los mecanismos cerebrales y los aplique, pues cuando eso suceda, comenzará a enseñar a cerebros capaces de aprender.


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