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martes, 25 de febrero de 2014

Las tareas


La tarea escolar  son actividades o trabajos extra clase que dejan los maestros en las escuelas para realizar en casa y tiene como finalidad principal apoyar el aprendizaje de los estudiantes, con objetivos académicos y formativos predeterminados,  ya que se piensa que en los primeros grados, favorece el mejoramiento de habilidades como la lectura y la escritura.

   A corto plazo, sirven para que el alumno practique lo que vio en clase o realice actividades que por su naturaleza no pueden hacerse en el aula y también para que desarrolle sus habilidades creativas y su juicio crítico cuando realice prácticas de estudio e investigación.

     A largo plazo, sirven para que el alumno mejore en su rendimiento escolar, aprenda a aprender, forme hábitos de estudio de trabajo personal y colectivo, supere sus problemas de aprendizaje y sea más responsable en su vida adulta.

En el centro de  Asesorías, Tutorías e Investigación, hemos diseñado una serie de estrategias para ayudar a los niños a enfrentarse a las tareas, éstas se basan en un proceso llamado meta-cognición y consiste en planear detalladamente las tareas antes de ejecutarlas, conociendo las necesidades que cada una implican, con el fin de llevarlas a cabo en el menor tiempo y lo más completo posible, evitando la ansiedad en los niños.

Los pasos para llevar a cabo dicho proceso son simples y solo requiere ir haciendo preguntas ante cada necesidad de la tarea:
-       ¿Cuál es la tarea que ha de ejecutar?: es una tarea de lectura, escritura o investigación ¿es algo que sabe hacer?, ¿es algo que nunca antes ha realizado?, ¿necesita ayuda? ¿qué tipo de ayuda requiere?

-       ¿Cómo se siente ante la tarea?: en ocasiones no se quiere hacer la tarea pues no se siente apto ante ella ¿es algo sencillo?, ¿es algo que le parece interesante?, lo ve como un reto.

-       ¿Cuál es su meta ante la tarea?: es importante siempre tener una meta clara ¿desea hacerla solo por cumplir?, ¿le importa tanto que va a concentrarse en ello para sacar lo mejor de si mismo?, la posible respuesta es simple o compleja.

-       ¿Qué recursos materiales requiere?: ¿requiere de materiales con los que ya cuenta?, ¿requiere de materiales especiales?, ¿requiere de recursos audiovisuales pero no sabe usarlos?, ¿la va a hacer con aplicaciones que conoce bien?, ¿desea experimentar un poco?

-       ¿Qué recursos cognitivos son necesarios?: ¿tiene que leer antes de poder hacer la tarea?, ¿No entiende el tema?, ¿sabe que hacer pero no cómo hacerlo?, ¿quiere hacerlo como lo vio en un museo o la televisión?

-       ¿Cuánto tiempo requiere?: ¿es una tarea que puede realizarse en unos cuantos minutos?, ¿requiere más tiempo?, ¿cómo va a calendarizar los avances?

-       Si la tarea es en equipo: ¿Cuáles son los compromisos y metas de cada uno de los miembros del equipo tiene ante la tarea?


Cuando ya se automatizaron las preguntas, es posible hacer un plan mental de la ejecución de las tareas y con ello, lograr que el tiempo dedicado a ellas sea absolutamente productivo, pues se ha creado un hábito de trabajo. Sin embargo, el proceso lleva tiempo, y requiere de mucho apoyo por parte de los padres o tutores, pero hemos encontrado que el nivel de ejecución y la calidad ante la tareas aumenta entre 90 y 100%.

Aunque cuando no se cuenta con apoyo, para la mayoría de los estudiantes, la tarea y el estudio en casa son considerados desagradables porque les quita tiempo para el juego y la diversión. Sin embargo,  esto depende de las actitudes de los padres, ya que a veces las tareas se usan como castigos, esto crea un sentimiento negativo hacia su realización. Mientras que si los padres las miran como la oportunidad para crear una habilidad específica, la percepción ante las mismas crea un vínculo positivo,  ya que la práctica hace al maestro.

Es por ello que los papás son un elemento activo en la realización de la tarea de sus hijos, ayudándoles a ser responsables y a cumplir con su obligación escolar.

En el caso de los niños, usualmente no se toma en cuenta como éste asume la tarea, ya que DEBE hacerla, pero la percepción que se tenga de ella será la diferencia entre una buena o una excelente ejecución.

Entre muchas otras, las tareas escolares tienen la finalidad de:

Afianzar y aumentar el aprendizaje, favoreciendo su práctica, aplicación o transferencia a diferentes contextos.

Preparar contextos de aprendizaje estimulantes mediante la anticipación de conocimientos o materiales previos.

Impulsar la capacidad de trabajo autónomo, la iniciativa personal y el interés y la curiosidad por el conocimiento.

Impulsar la capacidad de trabajo en grupo

Fomentar los buenos hábitos de estudio y de trabajo personal, la organización del tiempo, la disciplina y la responsabilidad.

Promover la participación e implicación de la familia en el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas, y el diálogo entre familias y profesorado.

Favorecer la individualización de la enseñanza.

Si se considera que para realizar cada tarea se deben elegir los pasos de ejecución correctos, se puede enseñar al niño a planear claramente el cómo llevarla a cabo, se hace un repaso mental de la ejecución y se asume con confianza lo que se ha de hacer, los resultados no son solo distinto en términos de calidad, sino la autoconfianza del niño se refuerza y el valor de la tarea aumenta.

Si al realizar la tarea, muestra dudas hay que preguntar si ¿tiene claro que hacer y cómo?, ¿sólo tiene claro que hacer pero no el cómo, o los medios para hacerlo?.

Cuándo el estudiante pida ayuda al adulto o mentor, entonces la labor se convierte en una tarea conjunta, por ende, el adulto o mentor ha de comenzar con las preguntas que guíen mejor la ejecución de ambos, pues lo peor que puede hacer es tomar la tarea como suya para evitar conflictos o pérdida de tiempo. 

En este caso, el adulto puede ir monitoreando más cercanamente la ejecución, pero  si se asume como experto puede eliminar pasos o bien hacer sentir al niño que no es capaz de hacer por si mismo las cosas. Es por ello que se ha de preguntar al estudiante cuál es la ayuda específica que necesita. A veces basta una explicación, mientras que en ocasiones, requiere del modelado de la acción.

En ocasiones uno de los mayores problemas es que no se tiene solamente una tarea, sino varias. En este caso, se ha de enseñar al niño a analizar la dificultad de cada una, y se sugiere que se lleve a cabo primero la tarea más difícil para que la atención se centre en ella y al final de la jornada se haga aquello que es más agradable y aunque ya se esté cansado, se haga con gusto.

Evaluar la importancia de la tarea, reviste un valor particular, ya que procura que  nada se deje para después o incluso se evite. 

Si desde pequeños se enseña a realizar las preguntas necesarias y a ir determinando los pasos que cada una de las tareas requiere, con el tiempo el estudiante las hace por si mismo, y va realizando las tareas con mucha más confianza.

Las tareas siguen al ser humano en todo momento, no se pueden evitar, pero entre más confianza ante ellas, más éxito se alcanza, con menor esfuerzo.

Beneficios que obtiene el maestro con las tareas     
 
Las tareas escolares son un excelente medio para vincular lo que se aprendió en el aula con la práctica social del niño, por lo que el maestro siempre va a encontrar beneficios si es capaz de manejarlas adecuadamente, además:

·       Bien planeadas ayudan a mejorar el nivel de aprendizaje del grupo y de cada alumno, pues se reconocen las áreas de mayor dificultad. 

·       Son un buen instrumento de diagnóstico del proceso educativo, si éstas se revisan cotidianamente. 

·       Ayudan a la recuperación de los alumnos que tienen dificultades de atención durante las clases. 

·       Favorecen la adaptación socioafectiva del alumno a través del trabajo en equipo. 

·       Permiten al maestro reconocer e impulsar los talentos y potencialidades de los alumnos. 

·       Favorecen la comunicación con los padres ya que permiten al maestro conocer el tipo de ayuda que le dan los padres a sus hijos.

En casa tienen tambien una función particular ya que:

·       Le ayudan a practicar y reforzar las habilidades académicas adquiridas. 

·       Propician la formación y fortalecimiento de buenos hábitos de estudio y disciplina. 

·       Son un medio para desarrollar su creatividad, iniciativa, ingenio y cooperación con otros miembros de la familia. 

·       Le motivan para realizar actividades de consulta e investigación. 

·       Le capacitan para la planeación y organización de trabajos individuales y en equipo que son importantes en la vida cotidiana. 

·       Le permiten poner en práctica las relaciones humanas positivas. 

·       Favorecen la autoinstrucción y la determinación de las tareas. 

·       Le habitúan a destinar parte de su tiempo libre a actividades útiles para él y los demás. 

·       Promueven su responsabilidad, su autonomía y su autoestima.

Sin embargo, a pesar de todos los beneficios enunciados, es importante que éstas se planeen correctamente, no pueden y no deben ser solo una forma de mantener ocupados a los alumnos y tampoco un castigo, pues ello lleva a una mala actitud para su realización, es por ello que se sugiere:

·       Planear las tareas con base en objetivos, la improvisación no genera buenos resultados. 

·       Deben estar planificadas y coordinadas por el equipo docente, en el ámbito de la autonomía de los centros, garantizando su graduación, su ajuste en extensión y dificultad, su vinculación con los objetivos de cada nivel y el equilibrio entre las diferentes materias. 

·       Tener presente que son trabajos de apoyo al proceso educativo y no un recurso didáctico. 

·       Considerar el grado, asignatura y oportunidades que ofrezca el medio, así como las actividades familiares, recreativas y condiciones económicas para asegurar su realización. 

·       Precisar los procedimientos, recursos, fechas de entrega y nivel de calidad. 

·       Procurar la diversidad y el nivel de logro adecuados para evitar frustración y aversión. 

·       No deben generar, por su volumen, estructura o forma, elementos discriminatorios para los grupos socialmente desfavorecidos. 

·       Coordinarse, cuando así se requiera, con los demás profesores del grado, como recurso de garantía del cumplimiento del trabajo. 

·       Evitar que el alumno considere la tarea como una carga, un castigo o una labor intranscendente.


miércoles, 6 de febrero de 2013

Dejar las tareas para después: cuando los alumnos fallan en medir la importancia del trabajo



El término postergación de tareas (Procrastination es el término en inglés)  no se aplica al mal hábito de dejar las  tareas menos importantes deliberadamente para después, sino cuando un persona falla en hacer aquellas cosas de gran importancia o de urgencia. Por lo que parte del problema a nivel académico es que el alumno no ha aprendido a priorizar las tareas.

Aunque cabe mencionar que en algunas sociedades es una conducta común, por lo que no es visto como un problema, sino como un simple hábito peligroso. 

Pero la postergación de las tareas es un tema que a acompañado a la humanidad, no es nuevo y no es sólo aplicable a los estudiantes de cualquier nivel educativo. Todas aquellas tareas que requieran de tiempos específicos podrán ser dejadas para después, por ejemplo en la agricultura, si no se siembra y cosecha en tiempo específicos, las cosechas se pierden y grupos enteros pueden morir de hambre. Es por ello que se han encontrado maneras de hacer más eficientes las tareas, y de ahí la industrialización agrónoma por ejemplo. 

De igual modo, los estudiantes se han beneficiado de la tecnología para dejar para mañana lo que tenían que entregar hoy, pues saben que con solo cortar y pegar el maestro verá un escrito y eso es suficiente para aprobar.

Es entonces un hábito que persigue al ser humano, y que diversas investigaciones apuntan a que también a ciertos tipos de personalidad. Es por ello que existen modelos económicos que predicen quien será más proclive a hacer a un lado las obligaciones. Al mismo tiempo se encuentra que esas personas tienen más altos niveles de colesterol debido al nivel de stress, pues contrario a la creencia popular, no es algo que se pueda evitar.

Los modelos neurocientíficos han apuntado como culpable a la falta  dopamina, pero los modelos solo se han aplicado a chimpancés, por lo que no se le puede culpar abiertamente. 

En este contexto los psicólogos explican que es una combinación de varios factores que se aplican en el área de la meta cognición que son: las expectativas que las personas tienen sobre su actuación, valor de la tarea, nivel del retraso dependiendo del castigo y sensibilidad personal al retraso. 

También se han encontrado al menos dos tipos diferentes de personas que dejan para después: aquellos que son activos que brindan una mejor ejecución académica dejando todo para el último segundo y aquellos que pasivamente dejan que el tiempo transcurra. 

En el caso de los estudiantes universitarios, particularmente, se han de trabajar estrategias metacognitivas.  Para ello se pide a los estudiantes que ante cada tarea determinen qué es lo que la tarea requiere  para realizarla, tanto desde a un nivel cognitivo como material, evaluar el tiempo de realización y determinar su importancia. Si la tarea requiere de más personas involucradas, como en los equipos de trabajo, entonces cada uno debe brindar compromisos de realización. En un grupo clase, se propone que las reglas de trabajo, incluyendo las penalizaciones por retrasos, se tengan por escrito y se discutan entre todos al comienzo de los ciclos escolares.

 Se instruye a los alumnos que mentalmente resuelvan las tareas antes de sentarse a ejecutarla formalmente, esto les permite hacen un mapa mental de las acciones y la ejecución es más rápida y efectiva que aquellos que no planean acciones.

 Cumplir con las penalizaciones es un punto importante, socialmente esto es algo puede abrir o cerrar  la puerta a los retrasos, los bancos son el mejor ejemplo de penalización, sin embargo, estudios económicos mencionan que a nivel global, aun cuando procrastinar implique pérdidas económicas, algunas personas incumplen con sus pagos.

Por supuesto habrá que considerar a los que activamente dejan las tareas para el final, como un reflejo de su actividad creadora. Entre más presión implique la tarea, logran lo mejor de si mismos, especialmente si el valor de la tarea es alto para ellos. 

Es por eso que el reto creativo y el valor de la tarea crean un sistema de recompensa, por ello se sugiere trabajar la motivación intrínseca, más que la extrínseca y se recomienda que los resultados de la ejecución sean brindados en lo inmediato. Pues entre más tiempo pase entre la culminación de la tarea y el resultado, visto como recompensa, restará valor a la tarea. No es lo mismo hacer algo que implica una recompensa inmediata, que una que va a requerir un mes o dos para saber el resultado. Por ello se sugiere a los profesores recompensar y evitar la ansiedad de los estudiantes.

Es entonces que si se le comprende  no como un mal hábito, sino como un aprendizaje modelado a lo largo de la educación, y que puede involucrar personalidad y creatividad por lo que puede ser aprovechado es diferente a pensar que los estudiantes son flojos. A veces es necesario creas tareas motivadoras y ambientes ricos que cambien la percepción del estudiante y lo hagan socialmente responsable.

Alma Dzib Goodin

Referencias:

Kong, B. (2011) Academic Procrastination and Tolerance of Ambiguity Among Undergraduate and Graduate Students. Available at: http://proquest.umi.com/pqdlink?Ver=1&Exp=02-21-2017&FMT=7&DID=2416176561&RQT=309&attempt=1&cfc=1


Gura. T. (2009) I’ll do it tomorrow. Scientific American Mind. 19 (6) 27-32

Solomon, LJ., Rothblum, ED. (1984) Academic procrastination: Frequency and cognitive-behavioral correlates. Journal of Counseling Psychology, Vol 31(4), 503-509.