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martes, 24 de febrero de 2015

La relación entre la música y el lenguaje


Por Valeria Galván Celis
Facultad de Música, UNAM
La música y el lenguaje han sido objeto de estudio desde muchas áreas de conocimiento, algunos opinan que ha sido su historia evolutiva lo que los lleva a pensar que esta relación es muy longeva y estrecha, para López Cano (2008), ambos son objetos culturales y artefactos producidos por el ser humano para comunicar e interpretar el mundo. Se considera que  tienen un origen común y que evolucionaron de forma paralela; además tanto el lenguaje como la música corresponden a dos grandes aparatos modernizadores de las habilidades simbólicas fundamentales en el ser humano, ambos han servido para el ascenso del homo sapiens como la especie más exitosa de los seres vivos porque logran la expansión de los mecanismos simbólicos que han dotado de las mejores posibilidades para apropiarse de lo terreno.

De acuerdo con Dzib Goodin (2013) en términos de historia de la evolución humana, el lenguaje es un proceso que requiere de la audición para el reconocimiento diferenciado del alfabeto del idioma materno, esto implicó que el desarrollo de la audición y los primeros rasgos acústicos fueron medio-ambientales, se comenzaron a diferenciar los distintos sonidos como la lluvia, el canto de los pájaros o sonidos animales salvajes que con muchos años llevaron a la conquista del lenguaje, lo que significó un trofeo del homo sapiens.

Con estas similitudes acústicas los etólogos comienzan a asociar el comportamiento con la evolución, es decir, tratan de dar una explicación plausible de cómo el comportamiento sería adaptativo a determinadas circunstancias o contextos. De tal forma que la música y el lenguaje corresponderían a comportamientos evolutivos de acuerdo a las necesidades contextuales (Huron, citado en Peretz y Zatorre, 2007).

Ante esto, un número de psicólogos antropológicos sugieren que el lenguaje e incluso la música evolucionaron como sustitutos de la vinculación social. Si la música es una adaptación evolutiva, es probable que tenga una génesis compleja. Cualquier adaptación musical es probable que se construya en otras adaptaciones que se podrían describir como premusicales o protomusicales. Por otro lado, la música puede representar varias adaptaciones y estas adaptaciones pueden implicar patrones coevolutivos complejos con la cultura. La evolución prosigue mediante la selección de rasgos que son de adaptación al ambiente de un organismo. Por ejemplo, Huron (citado en Peretz y Zatorre, 2007) expone esta idea al referir que la evolución no originó una labor altruista, en vez de eso dado cierto ambiente, la selección natural favorece a los individuos que presentaban ciertos rasgos altruistas. La evolución no dicta la conducta, selecciona sólo aquellos comportamientos que tiene un componente genético. Esto lleva a reflexionar sobre qué lleva al ser humano a crear música y con qué fines adaptativos lo hace.

Es a partir del Siglo XX que la psicología cognitiva comienza a interesarse por el estudio de la música, la reconoce como un medio de estudio de la percepción, memoria, atención e interpretación; a su vez, la neurociencia cognitiva comienza a explorar los mecanismos neurales involucrados en la percepción y la producción de la música ya que se observó que la música realizaba demandas únicas al sistema nervioso. Además se experimentaron paradigmas cognitivos que permitían tener avances y entender los efectos de la música principalmente en personas con lesiones cerebrales (Peretz y Zatorre, 2007).

De acuerdo con Pertez y Zatorre (2007), con el surgimiento de nuevas técnica a partir de los años 80,  fue posible sondear la mente de las personas con Técnicas de Neuroimagen, Imagen por Resonancia Magnética Funcional (IRMf)  y Magnetoencefalograma (MEG). Lo que permitía tener una mejor comprensión de los sustratos neurales subyacentes de las funciones mentales en el desempeño de tareas específicas que abarcaban dominios como el lenguaje y la música, incluso psicólogos evolutivos exploraron avances con estas técnicas.

Gracias a los avances en técnicas de neuroimagen, se encontró que la música se relacionaba con diferentes dominios cerebrales y por tanto conformaba una herramienta ideal para comprender el funcionamiento del cerebro humano. Se encontró que las funciones cognitivas superiores en la música tenían incluso, similitudes y diferencias con el lenguaje; pues se halló que existen canales neuronales separados y con una localización específica para la percepción de elementos temporales, melódicos, memorísticos y respuesta emocional (Peretz y coltheart, citados en Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Así, la música como el lenguaje se distinguieron por ser actividades asociadas a una arquitectura cerebral específica y se reconoce una gran actividad del sistema sensorio motor involucrado en ambos procesos (Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Desde la neuropsicología se exploran también, las funciones del procesamiento de la música y lenguaje, con la idea de la modularidad de las funciones musicales, se consideraba que cada módulo correspondía a un dispositivo computacional especializado, dedicado a la ejecución de alguna función biológicamente importante; basados en la teoría de Fodor (García y Carpintero, 2000) la arquitectura funcional de la mente estaba conformada por módulos especializados en percibir y procesar informaciones pertenecientes a dominios específicos, ya fueran sonidos verbales, musicales, etc. Este concepto fue aplicado a la música, por el grupo de Peretz y Zatorre (2007), quienes demostraron el fraccionamiento neuropsicológico de las diferentes funciones submusicales en pacientes después de una lesión, conformados por patrones específicos encargadas del procesamiento de la música. Fue posible observar que las estructuras de tiempo parecían estar procesadas por el lóbulo temporal izquierdo, mientras que las estructuras de tono, podrían estar procesadas principalmente en las redes del lóbulo temporal derecho las cuáles correspondía a áreas cerebrales específicas.

A partir de estos hallazgos la visión de la música va ampliándose, para Kivy (1990) la música está profundamente relacionada con los procesos cognitivos, explica que la  música, es un objeto de la percepción y la cognición cuyo entendimiento se abre a la apreciación. 

Al respecto, Altenmüller (citado en Peretz y Zatorre, 2007) considera que la música no es una mera estructura acústica que se desarrolla en el tiempo, sino un complejo conjunto de operaciones perceptivas y cognitivas representadas en el Sistema Nervioso Central. Estas operaciones actúan independientemente y se integran a las experiencias previas con la ayuda de sistemas de memoria, lo cual permite percibir o sentir una especie de significado mientras se escucha determinada música.

Los estudios que se llevaron a cabo principalmente estaban destinados a conocer el procesamiento y percepción de la música, y se diseñaban  para  conocer las áreas cerebrales que se activaban en dichos procesos. Se distinguieron los efectos de la experiencia musical en diferentes niveles: en las diferencias anatómicas entre músicos profesionales y no músicos; a las diferencias funcionales sutiles después de la formación musical que se encuentran en estudios de neuroimagen y la capacidad de aprender y memorizar una melodía simple, todas estas como formas de expresión de la capacidad del cerebro de cambiar con la experiencia musical (Rauschecker citado en Peretz y Zatorre, 2012).

Con estos antecedentes neuro-anatómicos, se destaca la importancia de la relación de la música con diversos dominios cognitivos complejos como el lenguaje y la lectura y por tanto, se ha utilizado como una herramienta ideal para conocer el funcionamiento del cerebro humano. Sobre esta idea, Galván Celis, Pechonkina, Slovec y Dzib Goodin (2014) consideran que el cerebro tiene una capacidad adaptativa, los circuitos anatómicos se emplean al realizar tareas coordinadas entre dos o más idiomas, se puntualiza que el proceso cognitivo crea mecanismos que le permiten alternar tareas con el fin de responder de manera efectiva ante las necesidades del medio.

De esta manera por medio de investigaciones se tratan de explicar los efectos de entrenamiento con música a corto y largo plazo que permiten conocer la forma en que el cerebro humano está constantemente reorganizándose cuando se enfrenta a nuevas demandas o influencias ambientales determinadas (Pantev & Herholz, citados en Justel y Diaz Abrahan, 2012).

Justel y Díaz Abrahan (2012) explican lo anterior cuando definen la plasticidad como la capacidad del cerebro de modificarse para responder a nuevos estímulos o retos, de manera clara y sencilla, se puede decir que mientras hay plasticidad, se aprende y ésta se debe a procesos adaptativos fruto de la estimulación ambiental.  Lo anterior es una fuerte razón para explicar cómo la formación musical desarrolla plasticidad cerebral en las personas para la adquisición de habilidades tanto musicales como lingüísticas y de lectura.

Es por esto que las actividades musicales se han considerado como un producto de la cultura humana, como un artefacto cultural y una clave para la comprensión biológica de las funciones cognitivas humanas (Zatorre y Peretz, 2007).

Debido a esto, algunas comparaciones existentes entre la música y el lenguaje corresponden a la relación entre sus componentes: la fonología, sintáxis, semántica, incluso existen paralelismos entre las estructuras musicales, las estructuras fonológicas y prosódicas del lenguaje, estas similitudes consisten en que ambas corresponden a sonidos organizados en el tiempo. Además, tanto en la música como en el lenguaje existen estructuras de agrupación, que van desde las unidades básicas, en el lenguaje, las letras que conforman palabras, las palabras que a su vez se integran a las frases y luego versos; y en la música, está jerarquizada en notas, frases, motivos y secciones (Fred Lerdahl, citado en Pertz y Zatorre, 2007).

Se ha encontrado incluso que la sintáxis musical, es decir, el procesamiento estructural de la música se procesa en los lóbulos frontales de ambos hemisferios y las áreas adyacentes a las regiones que procesan la sintáxis del habla (Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Al respecto Tierney y Krauss (2013) consideran que al hacer música se fortalecen otras funciones cerebrales no musicales, entre estas se encuentran: la memoria, el lenguaje, la atención, emoción vocal, lectura, percepción del habla en ruido, etc. Debido a la relación con los elementos entre la música y el lenguaje de tono, timbre y ritmo se dice que los músicos tienen una mejor codificación neural en el procesamiento de los sonidos del habla. Se puede decir que el entrenamiento musical no sólo está limitado a desarrollar habilidades musicales sino que se extienden a las competencias lingüísticas, así como habilidades de adquisición de la lectura entre éstas se encuentran: la conciencia fonológica, percepción del habla en el ruido, percepción del ritmo, memoria auditiva de trabajo y habilidades para aprender patrones de sonidos. Todas éstas están ligadas a la experiencia de la música, comparten una dependiencia de sincronía neural a nivel auditivo y se dice que la música puede mejorar las habilidades de lectura y habilidades del lenguaje y lectura.

De acuerdo con Tierney Krauss (2013) la formación musical mejora las habilidades lingüísticas y de lectura debido a los vínculos que guardan con una base biológica y evolutiva entre el lenguaje y la música. Se sugiere que a partir de esta relación, el entrenamiento musical o el uso de estrategias musicales podrían proporcionar una estrategia educativa de desarrollo eficaz para los niños incluso los que tienen problemas de aprendizaje.

Referencias:

Dzib Goodin, A. (2013). La arquitectura cerebral como responsable del proceso de aprendizaje. Revista Mexicana de Neurociencia, 14(2), 81-85.
Galvan Celis, V., Pechonkina, I., Slovec, K., Dzib Goodin,, A. (2014) Efectos cognitivos del bilingüismo coordinado en ambientes contextuales. En prensa.
García, E. Carpintero, H. (2000). La modularidad de la Mente: Aproximación multidisciplinar. Revista de Psicología General y Aplicada. 53 (4). Pp. 609-631. Universidad Complutense.  
Justel, N. y Diaz Abrahan, V. (2012). Plasticidad Cerebral: Participación del entrenamiento musical. Suma Psicológica. 19 (2). Pp. 97-108. Colombia Bogotá.
López Cano, R. (2008). Música y retórica: encuentro y desencuentros de la música y el lenguaje. Revista Eufonía. Didáctica de la música.  43. 87-99.
Kivy, P. (2007). Music, Language, and Cognition. Oxford University Press. Geat Britain.
Tierney, A., Kraus, N. Music Training for the Develoment of Reading Skills. In M. Merzenich, M., Nahum, M & Van Vleet, T. (2013). Changing Brains, Applying Brain Plasticity to Advance and Recover Human Ability. (2007) Progress in Brain Research. Academic Press. Pp. 209-241.
Peretz, I y Zatorre, R. (2007). The cognitive Neuroscience of Music. Oxford University Press. Great Britain. 
Tierney, A y Kraus, N. Music. (2013). Training for the Develoment of Reading Skills. In M. Merzenich, M., Nahum, M & Van Vleet, T. Changing Brains, Applying Brain Plasticity to Advance and Recover Human Ability. (207) Progress in Brain Research. Academic Press. Pp. 209-241.

lunes, 11 de marzo de 2013

Mirando a través de una ventana inexistente



En esta ocasión el Centro de Asesorías, Tutorías e Investigación en Línea entrevista a un prolífico escritor del tema del aprendizaje, su trabajo se centra en el proceso evolutivo del aprendizaje y como ello se intersecta con la educación.

Tenemos el gusto de contar con las respuestas de Alma Dzib Goodin, quien es egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México de la carrera de Psicología y posteriormente realizó estudios en la Universidad Lomonosov de Moscú en el área de Neurociencia. Durante 15 años impartió clases en la Facultad de Psicología de la UNAM en el área de Psicología Experimental y durante 10 años en la Universidad Pedagógica Nacional en el programa educativo de Psicología Educativa. Cuando dejó todo eso atrás, comenzó a escribir y sus investigaciones  nos han deleitado por casi dos años. 

CATEL: ¿Cuál es la diferencia / relación entre educación y aprendizaje?

Alma Dzib Goodin: La diferencia es que Educación se refiere a los procesos de diseño, administración e ideas de lo que un país o bien una institución educativa decide que un grupo de personas debe aprender. La educación es la encargada de decir que temas deben enseñarse, para ello diseñan los programas considerando una serie de factores, por ejemplo qué deben saber las personas a las que va dirigido ese programa, qué conocimientos previos deberán ir construyendo dicho conocimiento. De ahí lo plasman en los planes y programas que entregan a los maestros e intentan que funcione.

Por otro lado, el aprendizaje está relacionado con la capacidad del individuo para comprender entre muchas otras cosas, todos esas ideas que los educadores plasman y luego hacerla suya, culturalmente primero y después de manera personal, en este sentido es un proceso tal como lo explicaba Vigostky pero yo agrego un elemento que es la capacidad de las especies para adaptarse al medio por necesidad de pervivencia, construyendo significados culturales que den respuesta a las necesidades de los individuos en el medio, que a diferencia de lo que se cree, esto no es brindado por la educación, sino es un mecanismo evolutivo que se comparte no solo con otras especies, sino con las proteínas que no tienen un cerebro desarrollado.

Entonces la diferencia es que la educación te dice qué aprender, mientras que el aprendizaje es un proceso personal de adaptación y respuesta al medio que decide cómo aprender y esto  desarrolla algo llamado connectome.

La relación está dada por la creencia de que la educación es igual a aprendizaje, les decimos a los niños que vayan a la escuela a aprender, pero no me convierto en violinista solo por mirar un violín, requiero de la interacción y la adaptación para que el instrumento tenga sentido ante las exigencias que tengo con el ambiente.

CATEL: ¿Por qué no se incluye los conocimientos de la neurociencia en la educación actual?

Alma Dzib Goodin: Escribí un pequeño artículo sobre si los maestros deben o no saber sobre neurociencia, en parte fue porque me cansé de los artículos sobre los beneficios de los estudios neurocientíficos en la educación. En él expongo que los maestros no pueden ser aprendices de todo pues ellos tiene una labor muy particular, quienes en todo caso deberían saber cómo creemos que el cerebro se adapta a los ambientes son los diseñadores curriculares.

Por supuesto existe un gran apoyo a la investigación neurocientífica y el Presidente Obama va a dar fondos para la exploración del cerebro, pero no creo que todas las respuestas estén en los libros, hay que observar a los niños y apoyarles en su proceso personal para aprehender la realidad.

 Pero yo soy más humilde, ya que aplico todo este conocimiento para dar respuesta a las necesidades de los niños,  lo interesante de ello es que ¡aprenden!,  lo disfrutan, y permiten seguir comprendiendo el proceso de la plasticidad y la capacidad de adaptación del cerebro ante el ambiente.

CATEL: ¿Todos somos capaces de aprender? 

Alma Dzib Goodin: Desde el punto de vista de la evolución y si se considera que el aprendizaje como un proceso que requiere de la adaptación del medio y que de ello dependen las especies, ¡SI! sin duda alguna todos podemos aprender y debemos aprender pues ello permite la vida de la persona, aun cuando lo haga a su propio ritmo y con sus herramientas culturales.

Desde el punto de vista educativo no todos son capaces de aprender y para ello diseñan pruebas que cuestan millones de dólares para asegurarlo y dividen a los educandos en aprendices de primera a los que llaman talento, a los que medio sobreviven a sus necedades les llaman normales y a los que son de tercera les llaman con necesidades educativas especiales para ellos siempre el presupuesto será menor pues no vale la pena gastar en ellos. 

Socialmente se gastan millones en la educación de los niños de primera, a quienes se les brindan las mejores herramientas y se les enseña arte y computación; a los de segunda sus padres con mucha paciencia los sacan adelante y a los de tercera hasta los psiquiatras se atreven a decir que no van a aprender

En este sentido, me parece que los educadores se ahorrarían millones de dólares y los niños aprenderían más si todos los esfuerzos se centraran en el cerebro y su aprendizaje y no en planes y pruebas educativos.

Aunque me parece que los padres de familia deberían ser los primeros en comprender esto, pues me encuentro todos los días padres de niños con trastornos del desarrollo que comeinzan a darme una larga lista de No´s, desde mi niño no puede hablar, caminar, no balbucea, no come por si mismo, hace berrinches, no esto, no lo otro. La verdad, me hago una imagen mental y todos sus no´s son como balas de una ametralladora. Tienen tanta ansiedad por todo lo que el pequeño no logra que no se centran en lo que si pueden hacer. 

Mi mayor trabajo no es crear programas para los niños, eso es muy fácil y hasta me resulta divertido, lo difícil es enseñar a los padres a ver lo maravilloso que es su hijo y todo lo que puede hacer. Mi trabajo es motivar al padre para que a su vez motive al niño a aprender, técnicamente los reeduco, y una vez que lo logro, el niño avanza a pasos firmes.

Eso me hace pensar que la educación debe hacer a un lado si lista de no´s y comenzar a motivar... eso sería lo ideal... Lo curioso es que esta idea no es nueva ya que Jean Piaget decía que lo importante no son las respuestas de los niños, sino el proceso cognitivo que lleva a cabo para resolver un problema o responder a una pregunta. Pero eso se ha quedado en los libros, en la realidad eso no importa.
CATEL: ¿Cuál es el principal problema del aprendizaje?

Alma Dzib Goodin: El aprendizaje no tiene ningún problema, es un proceso natural que comienza probablemente antes de nacer y que nos acompañará toda la vida, por la única razón de mantenernos sobre la faz de la tierra y sin importar la conformación del cerebro, pues las interacciones con el medio lo irán modelando hasta hacerlo totalmente personal y adaptado.

El problema que tenemos con el aprendizaje es que no hemos comprendido que no depende de una escuela o de estrategias específicas. 

Tú estás estudiando un doctorado en educación y estás llena de estrategias, y dependiendo de la línea teórica o epistemológica que decidas, vas a suponer que una estrategia es mejor que otra, y eso está bien, pero resulta que existen tantas estrategias como granos de arena en la playa, porque todas funcionan, cuando el ambiente es el adecuado.

Por ejemplo, actualmente todos miran a la educación en línea como el futuro, y ¡eso es genial, yo amo las computadoras y creo que el mejor invento del hombre blanco después de la escoba es !la Ipad!, pero la verdad sea dicha, cuando miras las cifras del Banco Mundial menos del 50% de los Norteamericanos tiene acceso a internet de mediana velocidad y esa cifra disminuye conforme miras el mapa del mundo, por ejemplo países tan pobres como Sudán o Filipinas. 

Hace varios meses leí y compartí un artículo donde niños Hindúes tomaban clase bajo un puente, a la manera antigua, con un pizarrón pues no tienen acceso a internet de alta velocidad  no cuentan con electricidad, pero en sus rostros se veía la motivación por aprender. 

En serio, no quiero decir que el Internet no sea una excelente herramienta, pero creo que debe ser vista como eso UNA herramienta y no creer que los aparatos electrónicos te va a enseñar algo, el 90% de las personas usan Facebook  y Twitter para socializar y solo unos cuantos hemos encontrado un medio de compartir conocimientos, si preguntas muchos tienen Ipads, teléfonos inteligentes, laptops pero no los  saben usar de manera completa más de 10 aplicaciones y ¡mira que hay miles!.  Es por eso que no podemos continuar creyendo que el internet es el futuro, pues no es nuestro presente.

CATEL: ¿Por qué se insiste en que el futuro de la educación requiere de programas diseñados de manera internacional?

Alma Dzib Goodin: porque no se sabe cómo se aprende ni el papel de la cultura en el aprendizaje. 

Recuerdo un ejemplo que aprendí cuando era estudiante: la teoría de Piaget en la década de 1970 fue ampliamente extendida por los educadores y los psicólogos, por lo que aplicaban las pruebas de conservación a todos los niños y determinaban quien estaba por encima o debajo del promedio en la comprensión del concepto. Bueno, un grupo de psicólogos aplicó esto en una comunidad lejana, pobre y alejada del ruido de las ciudades, y usaron los mismos que daban a los niños de la ciudad que era plastilina y un vaso de cristal.

El resultado de las pruebas mostraba que los niños de esta comunidad pobre, además de no tener suficiente para comer, eran poco menos que retrasados mentales pues no comprendían conceptos que los niños de la ciudad dominaban a corta edad.

Bueno, cuando otro grupo de psicólogos, con una visión más antropológica fue a la comunidad y en lugar de usar plastilina les dio masa y en lugar de un vaso de cristal les ofreció una vasija usual para ellos, los niños no mostraban diferencia en la adquisición de los conceptos. Prefiero no seguir mi historia que es una crítica a la psicología, pero esto me permite observar la importancia de los insumos culturales.

Las cosas llegan a ser graves cuando tenemos niños diagnosticados con Trastorno de la lectura, la escritura o aún más grave Trastorno del espectro autista y que cuando analizas los casos, resulta ser que solo sufren de deprivación cultural.

Con esto regreso a tu pregunta: yo creo que es una reverenda tontería querer copiar modelos como el Finlandés que tiene una población comparable con la que habita la Ciudad de Nueva York, donde están centrados en la estimulación temprana y los maestros no solo ganan mejor que un CEO sino que tienen una excelente reputación dentro de la sociedad… es ahí donde no veo futuro en estas ideas.

 CATEL: Si pudieras diseñar una Institución de Educativa, ¿qué elementos serían más importantes?

Alma Dzib Goodin: Tú sabes que me dedico al diseño de ambientes educativos, así que ya sé de donde viene tu pregunta…

¡Uf, empezaría desde afuera!, la haría atractiva para que a los niños y a la comunidad les fuera agradable a la vista, pues nadie quiere estar en una cárcel encerrado en cuatro paredes con un ambiente aburrido. 

Diseñaría jardines en los que los niños pudieran aprender botánica, biología observando bichos y plantas,  aprendieran a convivir con su ambiente, y cuando entraran las paredes tendrían pinturas para que no fueran espacios restringidos. 

Te cuento que pinté una ventana en la oficina de alguien que no tiene luz natural pues son cuatro paredes y una puerta, así que le pinté una ventana que simula que le permite mirar hacia afuera y ese simple cuadro le ha dado una perspectiva diferente a sus días monótonos, así que los niños verían color y formas que les permitan perderse en el infinito sin sentir que están encerrados.

Necesitarían patios donde correr, pasto donde revolcarse, perros para aprender mejor y que les ayuden a relajarse, los salones estarían llenos de estímulos pero principalmente los maestros aprenderían a nunca decir: ¡no sabes!, ¡no puedes!, ¡así no se hace!, estarían comprometidos con el aprendizaje, un poco como mi maestro sin vocación pero sin miedo de ser maestro, orgullosos de su labor. 

El arte y la ciencia se confabularían para seducir a los estudiantes. Aprenderían a través de la fotografía, los exámenes se harían más como en la vida real, con debates o proyectos donde debas resolver un problema, porque no hay empleo donde paguen buenos billetes para contestar exámenes, en la vida real quien gana más es porque resuelve problemas y pone en práctica lo imposible. Piensa en las empresas multimillonarias como Apple, Google o el Centro de Investigación de McDonalds, el trabajo de sus empleados es pensar, crear, inventar, innovar y eso no lo enseña la escuela actual.

Pero sobre todo, creo que sería una escuela donde aprender sería una necesidad y eso incluye la diversión, y sobre todo aprender de los errores, compartir lo que se sabe, viendo siempre al futuro, descubriendo el talento de cada uno. 

¿Quieres revisar los escritos de Alma Dzib Goodin, aquí te recomendamos solo algunos de sus textos:





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