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martes, 24 de febrero de 2015

La relación entre la música y el lenguaje


Por Valeria Galván Celis
Facultad de Música, UNAM
La música y el lenguaje han sido objeto de estudio desde muchas áreas de conocimiento, algunos opinan que ha sido su historia evolutiva lo que los lleva a pensar que esta relación es muy longeva y estrecha, para López Cano (2008), ambos son objetos culturales y artefactos producidos por el ser humano para comunicar e interpretar el mundo. Se considera que  tienen un origen común y que evolucionaron de forma paralela; además tanto el lenguaje como la música corresponden a dos grandes aparatos modernizadores de las habilidades simbólicas fundamentales en el ser humano, ambos han servido para el ascenso del homo sapiens como la especie más exitosa de los seres vivos porque logran la expansión de los mecanismos simbólicos que han dotado de las mejores posibilidades para apropiarse de lo terreno.

De acuerdo con Dzib Goodin (2013) en términos de historia de la evolución humana, el lenguaje es un proceso que requiere de la audición para el reconocimiento diferenciado del alfabeto del idioma materno, esto implicó que el desarrollo de la audición y los primeros rasgos acústicos fueron medio-ambientales, se comenzaron a diferenciar los distintos sonidos como la lluvia, el canto de los pájaros o sonidos animales salvajes que con muchos años llevaron a la conquista del lenguaje, lo que significó un trofeo del homo sapiens.

Con estas similitudes acústicas los etólogos comienzan a asociar el comportamiento con la evolución, es decir, tratan de dar una explicación plausible de cómo el comportamiento sería adaptativo a determinadas circunstancias o contextos. De tal forma que la música y el lenguaje corresponderían a comportamientos evolutivos de acuerdo a las necesidades contextuales (Huron, citado en Peretz y Zatorre, 2007).

Ante esto, un número de psicólogos antropológicos sugieren que el lenguaje e incluso la música evolucionaron como sustitutos de la vinculación social. Si la música es una adaptación evolutiva, es probable que tenga una génesis compleja. Cualquier adaptación musical es probable que se construya en otras adaptaciones que se podrían describir como premusicales o protomusicales. Por otro lado, la música puede representar varias adaptaciones y estas adaptaciones pueden implicar patrones coevolutivos complejos con la cultura. La evolución prosigue mediante la selección de rasgos que son de adaptación al ambiente de un organismo. Por ejemplo, Huron (citado en Peretz y Zatorre, 2007) expone esta idea al referir que la evolución no originó una labor altruista, en vez de eso dado cierto ambiente, la selección natural favorece a los individuos que presentaban ciertos rasgos altruistas. La evolución no dicta la conducta, selecciona sólo aquellos comportamientos que tiene un componente genético. Esto lleva a reflexionar sobre qué lleva al ser humano a crear música y con qué fines adaptativos lo hace.

Es a partir del Siglo XX que la psicología cognitiva comienza a interesarse por el estudio de la música, la reconoce como un medio de estudio de la percepción, memoria, atención e interpretación; a su vez, la neurociencia cognitiva comienza a explorar los mecanismos neurales involucrados en la percepción y la producción de la música ya que se observó que la música realizaba demandas únicas al sistema nervioso. Además se experimentaron paradigmas cognitivos que permitían tener avances y entender los efectos de la música principalmente en personas con lesiones cerebrales (Peretz y Zatorre, 2007).

De acuerdo con Pertez y Zatorre (2007), con el surgimiento de nuevas técnica a partir de los años 80,  fue posible sondear la mente de las personas con Técnicas de Neuroimagen, Imagen por Resonancia Magnética Funcional (IRMf)  y Magnetoencefalograma (MEG). Lo que permitía tener una mejor comprensión de los sustratos neurales subyacentes de las funciones mentales en el desempeño de tareas específicas que abarcaban dominios como el lenguaje y la música, incluso psicólogos evolutivos exploraron avances con estas técnicas.

Gracias a los avances en técnicas de neuroimagen, se encontró que la música se relacionaba con diferentes dominios cerebrales y por tanto conformaba una herramienta ideal para comprender el funcionamiento del cerebro humano. Se encontró que las funciones cognitivas superiores en la música tenían incluso, similitudes y diferencias con el lenguaje; pues se halló que existen canales neuronales separados y con una localización específica para la percepción de elementos temporales, melódicos, memorísticos y respuesta emocional (Peretz y coltheart, citados en Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Así, la música como el lenguaje se distinguieron por ser actividades asociadas a una arquitectura cerebral específica y se reconoce una gran actividad del sistema sensorio motor involucrado en ambos procesos (Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Desde la neuropsicología se exploran también, las funciones del procesamiento de la música y lenguaje, con la idea de la modularidad de las funciones musicales, se consideraba que cada módulo correspondía a un dispositivo computacional especializado, dedicado a la ejecución de alguna función biológicamente importante; basados en la teoría de Fodor (García y Carpintero, 2000) la arquitectura funcional de la mente estaba conformada por módulos especializados en percibir y procesar informaciones pertenecientes a dominios específicos, ya fueran sonidos verbales, musicales, etc. Este concepto fue aplicado a la música, por el grupo de Peretz y Zatorre (2007), quienes demostraron el fraccionamiento neuropsicológico de las diferentes funciones submusicales en pacientes después de una lesión, conformados por patrones específicos encargadas del procesamiento de la música. Fue posible observar que las estructuras de tiempo parecían estar procesadas por el lóbulo temporal izquierdo, mientras que las estructuras de tono, podrían estar procesadas principalmente en las redes del lóbulo temporal derecho las cuáles correspondía a áreas cerebrales específicas.

A partir de estos hallazgos la visión de la música va ampliándose, para Kivy (1990) la música está profundamente relacionada con los procesos cognitivos, explica que la  música, es un objeto de la percepción y la cognición cuyo entendimiento se abre a la apreciación. 

Al respecto, Altenmüller (citado en Peretz y Zatorre, 2007) considera que la música no es una mera estructura acústica que se desarrolla en el tiempo, sino un complejo conjunto de operaciones perceptivas y cognitivas representadas en el Sistema Nervioso Central. Estas operaciones actúan independientemente y se integran a las experiencias previas con la ayuda de sistemas de memoria, lo cual permite percibir o sentir una especie de significado mientras se escucha determinada música.

Los estudios que se llevaron a cabo principalmente estaban destinados a conocer el procesamiento y percepción de la música, y se diseñaban  para  conocer las áreas cerebrales que se activaban en dichos procesos. Se distinguieron los efectos de la experiencia musical en diferentes niveles: en las diferencias anatómicas entre músicos profesionales y no músicos; a las diferencias funcionales sutiles después de la formación musical que se encuentran en estudios de neuroimagen y la capacidad de aprender y memorizar una melodía simple, todas estas como formas de expresión de la capacidad del cerebro de cambiar con la experiencia musical (Rauschecker citado en Peretz y Zatorre, 2012).

Con estos antecedentes neuro-anatómicos, se destaca la importancia de la relación de la música con diversos dominios cognitivos complejos como el lenguaje y la lectura y por tanto, se ha utilizado como una herramienta ideal para conocer el funcionamiento del cerebro humano. Sobre esta idea, Galván Celis, Pechonkina, Slovec y Dzib Goodin (2014) consideran que el cerebro tiene una capacidad adaptativa, los circuitos anatómicos se emplean al realizar tareas coordinadas entre dos o más idiomas, se puntualiza que el proceso cognitivo crea mecanismos que le permiten alternar tareas con el fin de responder de manera efectiva ante las necesidades del medio.

De esta manera por medio de investigaciones se tratan de explicar los efectos de entrenamiento con música a corto y largo plazo que permiten conocer la forma en que el cerebro humano está constantemente reorganizándose cuando se enfrenta a nuevas demandas o influencias ambientales determinadas (Pantev & Herholz, citados en Justel y Diaz Abrahan, 2012).

Justel y Díaz Abrahan (2012) explican lo anterior cuando definen la plasticidad como la capacidad del cerebro de modificarse para responder a nuevos estímulos o retos, de manera clara y sencilla, se puede decir que mientras hay plasticidad, se aprende y ésta se debe a procesos adaptativos fruto de la estimulación ambiental.  Lo anterior es una fuerte razón para explicar cómo la formación musical desarrolla plasticidad cerebral en las personas para la adquisición de habilidades tanto musicales como lingüísticas y de lectura.

Es por esto que las actividades musicales se han considerado como un producto de la cultura humana, como un artefacto cultural y una clave para la comprensión biológica de las funciones cognitivas humanas (Zatorre y Peretz, 2007).

Debido a esto, algunas comparaciones existentes entre la música y el lenguaje corresponden a la relación entre sus componentes: la fonología, sintáxis, semántica, incluso existen paralelismos entre las estructuras musicales, las estructuras fonológicas y prosódicas del lenguaje, estas similitudes consisten en que ambas corresponden a sonidos organizados en el tiempo. Además, tanto en la música como en el lenguaje existen estructuras de agrupación, que van desde las unidades básicas, en el lenguaje, las letras que conforman palabras, las palabras que a su vez se integran a las frases y luego versos; y en la música, está jerarquizada en notas, frases, motivos y secciones (Fred Lerdahl, citado en Pertz y Zatorre, 2007).

Se ha encontrado incluso que la sintáxis musical, es decir, el procesamiento estructural de la música se procesa en los lóbulos frontales de ambos hemisferios y las áreas adyacentes a las regiones que procesan la sintáxis del habla (Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Al respecto Tierney y Krauss (2013) consideran que al hacer música se fortalecen otras funciones cerebrales no musicales, entre estas se encuentran: la memoria, el lenguaje, la atención, emoción vocal, lectura, percepción del habla en ruido, etc. Debido a la relación con los elementos entre la música y el lenguaje de tono, timbre y ritmo se dice que los músicos tienen una mejor codificación neural en el procesamiento de los sonidos del habla. Se puede decir que el entrenamiento musical no sólo está limitado a desarrollar habilidades musicales sino que se extienden a las competencias lingüísticas, así como habilidades de adquisición de la lectura entre éstas se encuentran: la conciencia fonológica, percepción del habla en el ruido, percepción del ritmo, memoria auditiva de trabajo y habilidades para aprender patrones de sonidos. Todas éstas están ligadas a la experiencia de la música, comparten una dependiencia de sincronía neural a nivel auditivo y se dice que la música puede mejorar las habilidades de lectura y habilidades del lenguaje y lectura.

De acuerdo con Tierney Krauss (2013) la formación musical mejora las habilidades lingüísticas y de lectura debido a los vínculos que guardan con una base biológica y evolutiva entre el lenguaje y la música. Se sugiere que a partir de esta relación, el entrenamiento musical o el uso de estrategias musicales podrían proporcionar una estrategia educativa de desarrollo eficaz para los niños incluso los que tienen problemas de aprendizaje.

Referencias:

Dzib Goodin, A. (2013). La arquitectura cerebral como responsable del proceso de aprendizaje. Revista Mexicana de Neurociencia, 14(2), 81-85.
Galvan Celis, V., Pechonkina, I., Slovec, K., Dzib Goodin,, A. (2014) Efectos cognitivos del bilingüismo coordinado en ambientes contextuales. En prensa.
García, E. Carpintero, H. (2000). La modularidad de la Mente: Aproximación multidisciplinar. Revista de Psicología General y Aplicada. 53 (4). Pp. 609-631. Universidad Complutense.  
Justel, N. y Diaz Abrahan, V. (2012). Plasticidad Cerebral: Participación del entrenamiento musical. Suma Psicológica. 19 (2). Pp. 97-108. Colombia Bogotá.
López Cano, R. (2008). Música y retórica: encuentro y desencuentros de la música y el lenguaje. Revista Eufonía. Didáctica de la música.  43. 87-99.
Kivy, P. (2007). Music, Language, and Cognition. Oxford University Press. Geat Britain.
Tierney, A., Kraus, N. Music Training for the Develoment of Reading Skills. In M. Merzenich, M., Nahum, M & Van Vleet, T. (2013). Changing Brains, Applying Brain Plasticity to Advance and Recover Human Ability. (2007) Progress in Brain Research. Academic Press. Pp. 209-241.
Peretz, I y Zatorre, R. (2007). The cognitive Neuroscience of Music. Oxford University Press. Great Britain. 
Tierney, A y Kraus, N. Music. (2013). Training for the Develoment of Reading Skills. In M. Merzenich, M., Nahum, M & Van Vleet, T. Changing Brains, Applying Brain Plasticity to Advance and Recover Human Ability. (207) Progress in Brain Research. Academic Press. Pp. 209-241.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Consejos de una escritora

 El día de hoy compartimos un pequeño escrito de la fabulosa escritora Mayte Esteban quien nos ha permitido publicarlo en este blog:


"Siempre he escrito, pero antes de atreverme a que otros leyeran mis palabras (no cuentan exámenes, redacciones ni trabajos escolares), he intentado aprender a hacerlo. Un poco de ortografía y sintaxis. Un pellizco (no mucho más) de adjetivos. Tijeras de podar para los adverbios. Cuarto y mitad de orden. Al menos el doble de atención con los tiempos verbales. Y goma de borrar, esa siempre a mano. Sin embargo esto no es tan importante como otra cosa: leer. Leer lo que te gusta y lo que piensas que no te gustará. Leer hasta fundir la noche con el alba. Leer hasta cuando no hay tiempo de leer (porque es mentira, si quieres, hay). Leer a quienes te hacen pensar que nunca serás capaz de ser tan jodidamente buena. O tan torpe. 

Nunca entenderé que alguien diga que es un escritor que no lee. Es como confesar que eres el sastre del traje nuevo del emperador
".

Buenos días.

Encuentran los libros de esta gran escritora en: http://elespejodelaentrada.blogspot.com.es/

!Gracias Mayte por compartir y ser el hermoso ser humano que eres!

lunes, 17 de febrero de 2014

Música y aprendizaje


 Por: Valeria Galván Celis y Alma Dzib Goodin

La música es una de las muchas formas que las personas han encontrado para compartir ideas y sentimientos. A través de ella es posible desnudar el alma y enamorar a quien sea de múltiples formas, ya que va desde una melodía simple, una misa fúnebre, una canción bailable o una tierna canción de cuna.

El lenguaje musical es universal, a diferencia de los múltiples idiomas que existen alrededor del mundo, la música no requiere traducción, es un solo idioma que hace visibles los sonidos que comunican algo a quien la escucha.

La música nos ha acompañado desde hace mucho tiempo, junto con los sonidos del medio ambiente, la música llena el silencio y dice aquello que no es posible decir solo con palabras.

Esta forma de comunicación es capaz de describir el ambiente y de contar historias, para ello emplea el sonido como medio expresión, y para poder compartirla con otros que sean capaces de comprender el lenguaje tan particular de la música, existe un alfabeto específico que se escribe sobre 5 líneas llamadas pentagrama.

Quienes somos amantes de la música, en cualquiera de sus géneros y manifestaciones, damos por hecho que escuchar música es bueno para el alma, a veces decimos que la “música  puede dominar nuestros instintos” y no estamos tan equivocados, pues la música ha acompañado a la humanidad en su camino.

Todo comienza con la capacidad de escuchar. Escuchamos el canto de los pájaros, el correr de los ríos, el crujir de nuestros pasos sobre las hojas o la nieve, y un buen día, el ser humano comenzó a reproducir sonidos con un sentido práctico, intentando comunicar, pudo ser con palabras o con música… y desde entonces, nos a acompañado en nuestro paso por el mundo.

La música y el lenguaje, tienen muchas cosas en común, en primer lugar, podemos decir que dependen de la capacidad de escuchar,  y su mayor cualidad es la comunicación, por ello, intervienen las mismas estructuras cerebrales, en ambos casos se requiere de un emisor y de alguien que escuche, si jugamos un poco con sus elementos, podemos crear palabras o frases musicales de forma exponencial, aparentemente infinita, y si deseamos aprender un poco más, descubrimos que ambos tienen una representación visual de los sonidos, es un alfabeto, solo que en el lenguaje tenemos letras y en la música tenemos notas musicales representadas en una partitura.

Ambos requieren de que alguien nos enseñe a usarlos, ambos tienen efectos a corto, mediano y largo plazo sobre nuestra percepción del mundo y ambos nos enseñan a compartir, ideas, sentimientos…, en ambos casos hay situaciones que impiden su adquisición como la dislexia o la amusia y en ambas se puede ser solo un receptor (lector o amante de la música) o bien un compositor o escritor…

La música tiene muchas cosas que se parecen al lenguaje. La música es un fenómeno acústico, es decir, la escuchamos igual que escuchamos el lenguaje; tiene un componente emocional, igual que el lenguaje, tiene un vocabulario específico, igual que cualquier otro idioma.

En contra de la creencia popular, la música no solo activa el lado derecho de nuestro cerebro, activa el área de la visión cuando la canción nos describe una situación, requiere del área del lenguaje para comprender las palabras, usa las vías rítmicas igual que la lectura, y nos hace mover los pies, por lo que usa las áreas motoras.

Dependiendo de su estructura, nos hará sentir relajados, ataca nuestras caderas si tiene ritmos rápidos y se acompaña de tambores, nos hace cantar si la letra es cadenciosa, a veces nos hace llorar, pero siempre, siempre tiene algo que provocar, desde simple desagrado hasta una amplia sonrisa.

Por esto y más la música es nuestra eterna compañera y no deberían tener miedo de incluirla como parte natural en los entornos de aprendizaje ya sea música fina, rock, pop, canciones de cuna, Villancicos,  porque toda ella nos hace felices.

La música se ha relacionado con las habilidades cognitivas. Durante años se ha hablado de la capacidad de la música para hacernos más inteligentes, sin embargo,  la evidencia es controvertida, especialmente por que el llamado Efecto Mozart no puede ser generalizado, ya que el estudio original sólo empleó algunas melodías específicas del famoso compositor, pero la verdad es que toda la música va a producir un efecto a nivel cerebral ya sea que nos guste, que la reconozcamos, o que jamás la hayamos escuchado.

Estudios posteriores han reconocido la capacidad de la música para beneficiar los procesos cognitivos, ya que la música por ejemplo, beneficia el reconocimiento del ritmo, lo cual ayuda a los procesos de lectura y escritura, pues en ambos procesos es importante reconocer la cadencia, de otro modo los niños no hacen pausas al leer y escribir, ¡digamos que leen como si ametrallaran una calabaza!, por lo que la música les ayuda a reconocer la importancia de las pausas, y la magia de los silencios.

La música además nos ayuda a concentrarnos, pese a lo que muchos piensan que lo mejor es estudiar en un ambiente perfectamente controlado  y sin ruido, la verdad es que el ser humano no puede abstraerse en sus propias ideas. Afuera siempre hay sonidos ambientales que son más distractores que la música, la cual ha sido una compañera inseparable.

Es por ello que se sugiere elegir el tipo de música que más nos gusta para acompañarnos en nuestras tareas, ya sea escolares o domésticas y son muchas las voces que se levantan para agregar la música como parte de los ambientes escolares.

Referencias:

Banai, K., Ahissar, M. (2013). Musical experience, auditory perception and reading-related skills in children. Plos One.  Disponible en red: http://www.plosone.org/article/fetchObject.action?uri=info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0075876&representation=PDF

Besson, M., Chobert, J., Marie, C. (2011). Language and music in the musician brain. Language & Linguistic Compas,. 5(9), 617-634.

Huss, M., Verney, JP., Fosker, T., Mead, N., Goswami, U. (2011). Music, rhythm, rise time perception and developmental dyslexia: perception of musical meter predicts reading and phonology. Cortex, 47(6), 674-689.

Moreno Montoya, M.,  De Pablo, JM., Caminero, A., Sánchez-Santed, F. (2008). Biología Evolucionista de la Música. En DA, Cánovas, Estevés, AF., Sánchez-Santed, F. (Eds)  (2008). El cerebro musical. Monografías Psicología. (pp. 37-72) Universidad de Almería. España.

Zuk, J., Andrade, PE., Andrade OVCA., Gardiner, M., and Gaab, N. (2013). Musical, language, and reading abilities in early Portuguese readers. Frontiers in Psychology. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3684766/

martes, 7 de mayo de 2013

Motivación para aprender: ¡Si se puede!

Una pregunta común es ¿qué hace la diferencia entre alumnos que aprenden y alumnos que para los maestros y los padres, simplemente no pueden aprender?. Hace poco en una consulta profesional alguién me pidió apoyo para un niño que “no sabe nada”. Aún cuando esas palabras no estaban dirigidas a mi, no pude más que sentir la enorme presión que ese niño debe tener con esa etiqueta sobre sus hombros.

No hay niño que no sepa cosas, no hay cerebros vacios. Lo que si hay son presiones sociales por que se aprenda a un ritmo y bajo condiciones que a veces no son compatibles con las necesidades del educando. Atendí la consulta y le sorprendió a esta profesional de la psicología el mundo que hay detrás de un niño que solo escucha una y otra vez: ¡no puedes!.

Estoy convencida de que todos somos capaces de aprender, es por eso que cuando diseño intervenciones educativas el primer paso es cambiar la actitud del No es posible, por una que diga: ¡Si se puede!.

Leí una vez que la diferencia entre la psicológia rusa y la psicología de otros países es que los rusos no miran lo que es un niño, sino lo que puede llegar a ser,  y no es dificil observar esa diferencia cultural pues tanto en México como en los Estados Unidos me encuentro  que cuando alguien dice: mi hijo es sordo, o mi hijo tiene retraso mental, la cara de la gente cambia, su voz se vuelve sorda y suave y surge del fondo de su corazón la expresión: ¡pobrecito!.

En cambio los rusos van a ver que es lo que ese niño sordo o con retraso mental va a ser capaz de lograr, por que es capaz de aprender, aunque con estrategias y con atención distintas. Y es que al cerebro le gustan los retos. No había reparado en ello, hasta que un día abrí un libro que mi esposo consulta continuamente, y el autor comienza diciendo: “mi palabra favorita en inglés es cómo” y si pensamos un momento, todo el tiempo estamos pensando en cómo hacer eso, cómo se nos ve aquello, cómo voy a hacer eso, cómo será el mes que viene, cómo.

Y esta palabra  está de manera automatizada en nuestras mentes, hay que compartir eso con los niños ¿cómo hiciste eso?, ¿cómo le harias para…?, pues abre la puerta a un área llamada metacognición que permite analizar los pasos realizados para llevar a cabo una tarea.

El problema que tenemos los adultos, es que hemos automatizado tanto las tareas cotidianas que pensamos que son fáciles y cuando la persona que está a nuestro lado, no puede realizar algo cómo nosotros creemos que es lo correcto hay dos posibles respuestas:  o decimos que es tonto y no puede o, lo hacemos nosotros mismos, haciendo sentir al otro que no es capaz de hacer eso que para nosotros es fácil.

Pero siempre que pido a un maestro o a un psicologo decirme la cadena de pasos para hacer algo simple y cotidiano como… lavarse los dientes, tiende a decir tres pasos: tomo el cepillo de dientes, pongo pasta sobre las cerdas y me cepillo… bueno, para un niño esto no es informativo. ¿quizá el niño no tenga la menor idea de que es un cepillo de dientes?, ¿pasta de dientes?.

Es entonces que me surge la idea de las micro tareas, acciones pequeñas pero concretas que llevan a la meta. Pénsemoslo en este sentido, es un diseño estructurado para llevar a cabo una acción. En lugar de decirle al niño con voz firme y convencida, que se mezcla con una cara seria: HAZ LA TAREA, palabras que suenan a regaño, y horas de aburrimiento, se sugiere hacer una plan de acción: ¿qué es lo que tienes que hacer de tarea?, ¿qué necesitas para hacer la tarea?, ¿qué apoyos te hacen falta?, ¿qué materiales necesitas?, ¿dónde los consigues?.

Por ejemplo hacer una suma, no es solo juntar números, es comprender el grado de dificultad de la tarea, esto se hace antes de comenzar a sumar, luego separar unidades, decenas y centenas, hacer las operaciones para cada una y finalmente cotejar el resultado. Cuando la suma no está bien hecha, no implica que el niño no sabe sumar, sino que alguno de los pasos de la tarea, puede tener un error. De ser así, se le pide al niño que revise cual paso es el incorrecto, con frases como: “tal vez un número quedó perdido por ahí” o bien, "todo está bien, excepto un pequeño detalle”. Eso le enseña al niño a auto corregir su ejecución.

El otro aspecto es que la motivación va de la mano de la autoestima. No hay situación más triste que ver a un niño que se ha puesto la etiqueta de No puedo. Quiza no puede hacerlo como lo hace un adulto, ¿tal vez sus manos sean más pequeñas?, ¿tal ves sea menos rápido?, ¿tal vez no sepa los requerimientos de la tarea?.

Es por eso que no creo que haya niños que no sepan nada o que no puedan aprender, más bien, habemos adultos que no sabemos explicarles  cómo hacer las cosas y la forma en que lo hacemos lastima a los niños, diciendo: no puedes, no sabes, no es posible que seas tan tonto.

Pero, no piense que el remedio es ir al otro extremo y decir todo el tiempo que el niño es increiblemente inteligente,   ya que más de tres décadas de investigación indican  que sobre estimar esas conductas que creemos que son inteligentes en los niños, los deja vulnerables ante el fracaso, temerosos ante los retos y el aprendizaje.

Es por eso que se sugiere centrarse en el esfuerzo realizado ante la tarea, más que en la inteligencia o el talento. No se percibe del mismo modo una frase como: ¿Qué te hace falta para hacerlo mejor?, o “yo creo que fue un gran esfuerzo, pero quizá un eslabón en la cadena de tareas este equivocado”, a “eres un tonto”.

Piense en la realización de tareas como un equipo de trabajo. Un equipo tiene todo tipo de formas de resolver un mismo problema. Algunos comprende todo el procedimiento, pero se especializan en algún aspecto. Mi ejemplo favorito es un equipo de beisbol.  Quien es un buen pitcher, usualmente no es un buen robador de bases, o el catcher, usualmente no hace un buen trabajo en tercera base.

Bien, un buen equipo de trabajo requiere que todos los miembros conozcan y comprendan la tarea a realizar, y sobre todo aceptar que puede haber diferencias, pero nunca puede haber falta de respeto. Y es que una buena relación entre el niño y el apoyo, ya sea maestro, padre de familia o par, ayuda al equipo a hacer un mejor uso de la experiencia y a crear una buena cohesión de grupo.

En este sentido, cabe señalar que la motivación se relaciona con la memoria. El estudiante no recuerda que fue lo que hizo mal para que lo ridiculizaran o sus ideas no fueran bien recibidas, lo único que va a recordar es que no lo hizo bien.

Por ello, los expertos sugieren establecer metas claras en la realización de tareas, sea la lectura de un cuento o un trabajo de ciencia, resolver los tropiezos cuando se van presentando, brindar suficiente retroalimentación y permitir que el estudiante quiera saber más.

Finalmente, añado otro ingrediente, que son los esterotipos.  Y es que las fallas en la ejecución, no necesariamente se deben a la falta de habilidad sino a reflejos sociales, a veces de los mismos padres o maestros, por ejemplo en el tema de las matemáticas, es fácil hacer el comentario: “no espero que sean matemático o físico, yo nunca entendí esas asignaturas”.

Esto porque  los estereotipos pueden desmotivar a los alumnos a seguir sus sueños, por ejemplo: las mujeres no son buenas conductoras de autos, o algunos grupos migrantes son aptos para tareas específicas o bien, los intelectuales tienen ciertos rasgos faciales. Trabajar en contra de los estereotipos culturales no es tarea fácil pero puede darse un paso a la vez.

La motivación en el aprendizaje no requiere grandes esfuerzos, es una sonrisa, un “que bien lo hiciste”, es una pregunta; ¿qué se siente haber completado la tarea con éxito?, ¿me enseñas a hacer eso?, ¿cómo lo hiciste?. Es brindar la confianza al estudiante de que su actuación es observada sin ser juzgada.

Poco a poco se pasa de la motivación extrinseca, es decir la que brindan las personas alrededor, a la motivación intrinseca, que es la automotivación, con frases como: ”que bien me quedó esto”, “soy muy bueno en esto”, “yo puedo”. Cuanto más automotivado esté un estudiante, mayor será su nivel de compromiso a las tareas, y al mismo tiempo, su tolerancia a la frustración será mayor.

Lo explique bien ¿verdad?

Referencias

Berkun, S. (2008) Making things happen: Mastering project management. O´Reilly. USA.

Dweck, CS. (2007) The secret to raising smart kids. Scientific American Mind. 18 (6) 36-43.

Dzib Goodin, A. (2011) La búsqueda del talento: el santo grial.  Disponible en red: http://neurocognicionyaprendizaje.blogspot.com/2011/12/la-busqueda-del-talento-el-santo-grial.html.

Haslam, SA., Salvatore, J., Kessler, T. and Reichner, SD. (2008) The social psychology of success. Scientific American Mind. 19 (2) 24-31.

Kozlowski, SWJ. and Ilgen, DR. (2007) The science of team success. Scientific American Mind. 18 (3) 54-61.

Sinclair, RC. and  Mark, MM. (1995) The effects of mood state on judgemental accuracy: processing strategy as a mechanism. Cognition & Emotion. 9 (5) 417-438.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Mirando la educación desde una pantalla electrónica

El Centro de Asesorías, Tutorías e Investigación entrevista en esta ocasión a través de Gerardo Aguilera Hernández a uno de sus miembros más activos, que tiene mucho que aportar al tema de la Educación, por lo que pedimos que nos platiques ¿Quién es Dolores Luna Hogan y qué le apasiona?


Dolores Luna Hogan: Soy una mexicana más llegada a los Estados Unidos, un poco triste de la realidad Latinoamericana, pero al mismo tiempo una soñadora más que apuesta por el aprendizaje como factor de cambio para las minorías y todos aquellos que desean algo mejor para el futuro personal y de sus hijos.


Gerardo Aguilera Hernández: Tu trayectoria profesional está enfocada a la educación ¿Por qué precisamente a ese aspecto? 


Dolores Luna Hogan: Cuando estudié psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México, el primer día de clase, los maestros hicieron al grupo la clásica pregunta de porque habíamos decido estudiar psicología y aún recuerdo que mi respuesta tenía mucha pasión y muy poco de duda: quería estudiar psicología para ayudar a los niños con problemas de aprendizaje. En parte porque siempre estuve rodeada de niños con dificultades para aprender.


Inocentemente, me tragué la idea de que estudiando iba a poder ayudar a los niños, así que cuando concluí la licenciatura, obviamente en el área de psicología educativa, estudié una maestría en el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa, pues sonaba interesante esto de las nuevas tecnologías. Aprendí mucho pero entre más estaba en ese campo, más quería cambiar la educación.


Cuando vine a los Estados Unidos me di cuenta que aquí las cosas son muy distintas y fue que decidí hace muy poco comenzar un Doctorado en Educación. Pero ¿sabes? Creer que puedes cambiar la educación es como cuando España se levantó en Armas contra el Gobierno Norteamericano, pues los soñadores tenemos ideas y la Educación como aparato conservador tiene cañones, por lo que ahora veo las cosas de modo diferente. Ya no quiero cambiar la educación, me hace feliz poder ayudar a un estudiante a la vez.


Gerardo Aguilera Hernández: Actualmente estudias un Doctorado en Estados Unidos en la Universidad de Texas sobre Planeación Educativa y tu tema de tesis es sobre las bases de funcionamiento del  Centro de Asesoría y Tutoría e Investigación en Línea ¿Podrías platicarnos qué es CATEL y cómo surge la idea?


CATEL es un sueño del cual no quisiera despertar. La verdad es que surgió cuando otra mexicana llega a los Estados Unidos, bajo condiciones muy diferentes a las mías, y ella quería ayudar a sus ex alumnos de una Universidad Pública en México. Este personaje que tocó mi vida hace muchos años, pensó en una opción en Línea con la cual sus ex alumnos pudieran ofrecer tutorías a sus propios compañeros, y con ello ayudarles a tener autoestima, pues has de saber que en México entre un  50 y un 60% de los egresados de las Universidades están desempleados o subempleados.


Ella comenzó el proyecto con una persona a quien le pareció interesante ayudar a otros estudiantes con sus tareas y tesis, pero al mes dejo todo para subemplearse.


Un día le hablé a mi amiga para preguntarle cómo le iba en su mudanza a los estados Unidos y me platicó su idea. La verdad me pareció genial y le dije: Hagamos alianza, hagamos proyectos, porque aquí yo hago exactamente eso de una manera informal y creo que las asesorías son una buena forma de ayudar a los estudiantes de nivel superior.


Comenzamos el diseño, planeación, y propuesta de algo que ha ido creciendo cada vez más. 

El modelo CATEL es groseramente simple: tutorías uno a uno que ha sido una estrategía muy usada aquí en los Estados Unidos desde hace más de 100 años, pero la diferencia, es que nosotros no te decimos lo que debes aprender, te ayudamos con aquello con lo que tú no puedes. Tú pones el problema y te ayudamos a encontrar la solución, para lo cual contamos con múltiples opciones que van desde una explicación, te encontramos un artículo, una charla de TED, discutimos, hacemos mapas de análisis de posibles soluciones. A veces descubrimos que te hacen falta conocimientos previos y entonces hacemos acciones remediales. 

Lo importante es que no te hacemos la tarea, te ayudamos a aprender algo en específico.

En el caso de los cursos, analizamos las necesidades de la gente y les ofrecemos eso que ellos necesitan para resolver un problema profesional determinado. La meta no es darte un pescado, sino enseñarte a pescar.  

Actualmente estamos explorando incluso otras formas de aprendizaje por ejemplo, lo que los perros nos pueden aportar, es extraordinario la forma en que las herramientas nos permiten aprender.


Con el tiempo invitamos a otros y ahora ya somos más. Aunque en México el proyecto simplemente no ha funcionado tan bien como deseáramos, no hemos bajado la guardia y nos enfocamos en brindar asesorías, tutorías y cursos en línea usando herramientas que todos tienen de manera gratuita ya sea en teléfonos inteligentes, Ipads, Laptops e incluso si no cuentas con recursos, ya que invitamos a los usuarios a usar los recursos gratuitos de las Bibliotecas.


Gerardo Aguilera Hernández: ¿Actualmente a nivel global cuál es el panorama de la tecnología y las plataformas informáticas y la educación, qué es lo que se está haciendo y qué resultados se están obteniendo?.


Dolores Luna Hogan: Es una excelente pregunta y puedo decirte que hay dos respuestas posibles, te puedo responder sobre el avance tecnológico y sobre el uso que se hace de los sistemas operativos y aplicaciones.


Las aplicaciones se desarrollan a velocidades extraordinarias, cada vez hay más seguridad en la red, cada día hay personas super talentosas diseñando aplicaciones para el área de la vida que tú gustes, desde el aprendizaje a nivel elemental como los buenos amigos de Zondle o Facebook está buscando nuevas experiencias para los usuarios. Todos los días hay actualizaciones de aplicaciones, todos los días hay algo a nivel educación tecnológica. Uf! No sé cómo hacemos para mantenernos a la vanguardia, y cuando crees que ya aprendiste algo,  surge algo nuevo y vuelves a comenzar.


Desafortunadamente, la gente no avanza al mismo ritmo ni entiende más allá de dar dos clics. Como ejemplo, están las personas que dicen que Facebook irrumpe tu privacidad… no sé si me da risa o coraje que usen una aplicación y no sepan cómo funciona.  ¿Sabías que el campus de Facebook o Google son más grandes que  cualquier campus universitarios en México? es increíble el poder que tenemos en las manos y que nos conformamos con saber menos de un mínimo.


Gerardo Aguilera Hernández: Dado que tú te encuentras en Estados Unidos pero tus esfuerzos en los temas educativos y de tus proyectos también están enfocados a México y América Latina ¿has encontrado diferencias para echar a andar tu proyecto en Estados Unidos y en México? ¿En tu opinión a qué se deben esas diferencias?


Dolores Luna Hogan: La verdad ya dejamos de lado el proyecto Iberoamericano, las diferencias son culturales y la verdad es que duelen mucho.


Te pongo un ejemplo: Cuando analizamos los datos de la página de CATEL nos encontramos con que la gente en Iberoamérica se conforman con ver fotos, les gustan las fotos, pero no leen artículos ni ven videos educativos. Intentamos compartir la misma información que para el resto de nuestros usuarios en otras partes, pero la pereza mental es un factor que afecta el modo de aprender.


Los mexicanos cuando toman asesorías o tutorías son de dame, y si me resuelves el problema es mejor, se centran en fórmulas mágicas.


El otro día una chica nos pidió una  prueba para evaluar aprendizaje. ¡No sabíamos si reír o llorar!. Cuando le dijimos que no existía algo como una varita mágica pero que le podíamos ofrecer un curso, ¡se indignó!.


Pero lo curioso, es que aunque les das lo que te piden, ni las gracias te dan. Si bien tenemos usuarios mexicanos, son los menos, porque todo quieren masticado y con pocas letras. 


A diferencia, nuestra mayor cantidad de usuarios están en Norteamérica, Canadá, son mayormente minorías étnicas que incluyen latinos, afroamericanos, asiáticos e hindúes, algunos europeos del este, y todos tienen una característica especial: desean saber y comparten lo que saben, son lectores natos, leen hasta las etiquetas de las latas de comida. Cuando te piden algo, te dicen: tengo este problema, creo que una solución este esta ¿Qué opinas?.


No importa si solo les damos ideas, si es un artículo, si les dedicamos 5 minutos o 5 meses, siempre nos dan las gracias. Podemos decir mucho de la vida en Los Estados Unidos, pero lo que no podemos negarles es que son gente muy agradecida. ¡Mira que tienen un día al año especial para dar gracias!.


Es por ello que para cambiar la situación de muchos estudiantes de Educación Superior en México, no se trata de diseñar programas, hay que empezar desde la cuna, por ello una gran parte del trabajo de CATEL se centra en los niños.


Gerardo Aguilera Hernández: Qué habilidades has tenido que desarrollar estando en el tema de CATEL?


Dolores Luna Hogan: ¿Sabes? Me asumo como una persona que resuelve problemas, que da soluciones, así que debes ser eficaz, creativa y clara. Lo que más me ha costado es aprender a que el equipo de CATEL tiene múltiples talentos y que lo que yo no pueda hacer, alguien me va a dar la mano. Somos como una gran familia cooperativa. Lo importante no es solo lo que tú sepas, sino que sepas quien lo sabe lo que tú necesitas. 


Te pongo un ejemplo: un día necesitábamos hacer una base de datos para observar que revistas usábamos más en las consultas, y con ello poder determinar que revistas renovaríamos al siguiente año que revistas no son tan útiles para el tipo de trabajo que hacemos. Bueno, nos estábamos haciendo pelotas, hasta que nos habló uno de los chicos que dan las asesorías de ciencias de la comunicación y cuando casi le gritamos porque estábamos frustradas, nos  preguntó ¿qué necesitan?, no lo vas a creer pero en menos de dos horas nos hizo una base de datos programada con la cual podemos analizar hasta el color de ropa interior de nuestros usuarios. 


Fue así que aprendimos a apoyarnos unos a otros. Es por ello que cuando buscamos talento para que se una al proyecto CATEL, buscamos personas que sepan cosas que nosotros no sabemos, a diferencia del modelo tradicional, no nos interesa la lucha de egos, lo que buscamos es aprender y compartir más con nuestros usuarios.


Gerardo Aguilera Hernández: Cómo visualizas el futuro en el desarrollo de la tecnología de cómputo, dispositivos, interconexión, telecomunicaciones y la educación?


Dolores Luna Hogan: En los Estados Unidos, Europa y Sudáfrica, lo veo muy fuerte, sin duda con un avance sin regreso, como te decía antes, todos los días surge una aplicación nueva para trabajar temas educativos. La ciencia avanza a pasos agigantados en todos los rubros.


En Iberoamérica, no le veo un buen futuro, pero no por la tecnología misma, sino por la actitud de la gente. Simplemente, has una comparación entre los usuarios de twitter en México y los de Estados Unidos. Twitter es para compartir artículos, hacer grupos de discusión,  Facebook es un medio increíble para compartir conocimiento, pero la gente sigue viendo fotografías… No veo a la tecnología en el salón de clase aun cuando la gente tienen teléfonos inteligentes, solo los usa para recibir y hacer llamadas, responder mensajes y revisar Facebook sin darse cuenta del poder tan grande que tienen en la palma de su mano.


En CATEL, por ejemplo los cursos sobre medios educativos tecnológicos se han centrado más en la población hindú y europea, en menor medida entre los afroamericanos y cero entre los latinos. Pensar en dar un curso en México es un sueño impensable. A nadie le importa. 


Me gusta tu frase, más Book y menos Face, pero ¿sabes? Si tú lees de manera solitaria un libro, nosotros discutimos libros, artículos, planeamos, desarrollamos… Facebook es solo UNA de  nuestras muchas herramientas de trabajo.


Gerardo Aguilera Hernández:¿Qué miedos ha enfrentado Dolores Luna Hogan?


Dolores Luna Hogan: Me dio mucho miedo venir a los Estados Unidos sin saber inglés y sin un empleo. Me había creído todo lo que dicen en México sobre los inmigrantes, pero cuando estás aquí descubres que quienes se burlan de los mexicanos son los propios mexicanos, los gringos te tratan con respeto, te apoyan. 


Yo tenía miedo de buscar mi camino, porque mis amigos me decían que no iba a poder, que me iban a  rechazar. Es por ello que cada día cuando miro a cuantos usuarios atendí durante el día, me da gusto que ellos me buscan para que YO les ayude. Las cosas son muy distintas aquí.


Gerardo Aguilera Hernández:¿Qué es lo más curioso que te ha pasado?


Dolores Luna Hogan: Tener el honor de trabajar hombro a hombro en el proyecto CATEL con la persona que me dirigió la tesis de licenciatura, la de maestría y quien ahora me dirige la tesis de doctorado. Para mí es un honor, pero aún no sé y no puedo comprender cómo es que Dios la pone siempre en mi camino. Ella estudia aprendizaje, pero si le preguntas, te dice que ella no entiende nada de educación…  ¡eso es muy curioso!.


Gerardo Aguilera Hernández:¿Qué libro es el que más te ha gustado y por qué?


Dolores Luna Hogan: El otro día vi que compartiste el Retrato de Dorian Gray, para mí es un gran libro y una gran lección. Pero el libro de mi vida es  El paciente Inglés, pues Milán Kundera narra la vida de un paciente del que sólo se sabe que pudiera ser inglés y como una enfermera lo cuida con cariño, en parte porque se ha enamorado de él a pesar de su apariencia. Cuando miro la educación, yo creo que debemos cuidar de las personas y enseñarles con devoción, sin mirar su apariencia o sus limitaciones.


Gerardo Aguilera Hernández: Tienes un ángel de la guarda?


Dolores Luna Hogan: Sin duda alguna, un ángel de verdad y uno en persona, que me hace mirar el futuro de la educación de un modo diferente con todo lo que escribe. Si, ¡sin duda que tengo dos!


Gerardo Aguilera Hernández:¿Qué le dirías a las personas que te leen en este momento respecto al proceso con el que hemos sido dotados todos del aprendizaje?


Dolores Luna Hogan: que se quiten la idea de que solo en un salón de clases se aprende. Nosotros somos un ejemplo claro de que se puede aprender con solo una conexión a internet sin importar el gadget que tengas a la mano, desde un teléfono inteligente, una PC, una laptop, un Ipad, una tableta, solo necesitas una cámara y un micrófono y que nos des una excusa para que te compartamos algo. 


Que no hacen falta horarios rígidos ni evaluaciones. Que el aprendizaje es más significativo cuando se resuelve un problema pero que NO existen fórmulas mágicas ni algo como en la película de Matrix que te conectas a un programa, lo descargas y ya eres un genio del algebra. 


Les diría, dejen la pereza mental, lean, pregunten, pidan de ida y vuelta y un día México podrá ser un gran país, lleno de gente pensante y no que solo miran fotografías.


Gerardo Aguilera Hernández: Dolores, pues te mando un abrazo enorme, enorme y muy buenas vibras. Recuerda que por aquí andamos y que con gusto te apoyamos y apreciamos tus esfuerzos.


Dolores Luna Hogan: ¡!Gracias!!, usualmente yo soy quien entrevisto y en esta ocasión me tocó responder pero gracias por las preguntas, me hicieron pensar!