lunes, 31 de agosto de 2015

Servicios de CATEL


Gracias a todos quienes han preguntado vía correo electrónico sobre los servicios del Centro.

Este es un ejemplo de las preguntas con sus respuestas:

¿Cómo me pueden ayudar en mi proceso de titulación?
Realizamos diversos trabajos que van desde revisión de ortografía y redacción,  damos formato a tu tesis, ya sea que necesites APA, Harvard o Vancouver.

También podemos ayudarte con análisis estadísticos, matemática avanzada o física.

Si requieres una o más traducciones, lo podemos hacer en Inglés, Alemán, Ruso, Eslovaco, Portugués, y Griego. Pero si requieres otro idioma, contamos con traductores freelance que pueden apoyarnos.

¿Tiene costo sus servicios?
Si, todos nuestros servicios tienen costo. Sin embargo, cada proyecto tiene un costo diferente y nos adecuamos a tus necesidades. No dudes en preguntar

¿Cómo les puedo pagar?
Si vives en México puedes hacer un depósito a una cuenta de banco en México.
En los Estados Unidos puedes depositar en una cuenta de banco en los Estados Unidos.
Fuera de estos países puedes hacer envíos de dinero vía Western Unión, que por supuesto tienen un costo extra. En tal caso te recomendamos que nos contrastes por servicios mayores a 50 dólares.

¿Me pueden ayudar con tareas cortas que requiero para mañana?
Si, realizamos trabajos cortos, pero debes darnos al menos 36 horas para ayudarte.

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¿Cómo debo pagar si me ayudan durante mucho tiempo?
Si  tu meta es titularte entre 6 y 9 meses, puedes realizar pagos mensuales. Aun cuando termines de pagar,  antes de tu proceso final de titulación, nos quedamos a tu lado hasta el gran día, apoyándote en  TODO lo que requieras.

Si estoy en riesgo de perder mi empleo, ¿me ayudarían a escribir mi tesis en corto tiempo?
Hacemos trabajos urgentes de titulación que podemos concluir en un mes.
Sin embargo considera que nosotros podemos tener listo el trabajo en un mes, pero es tu obligación leerla mil veces hasta hacerla tuya. Agrega a ello que cada Institución universitaria tiene tiempos específicos para concluir los proceso de titulación.

¿Cómo debo pagar si me ayudan a tener lista mi tesis en un mes?
El pago de esta modalidad debe hacerse con un 50% cuando se levanta el contrato y 50% cuando se entrega la versión final. No entregamos hasta que el costo total se haya cubierto totalmente

¿Y si necesito solo una asesoría?
Cuenta con nosotros, el equipo tiene diferentes áreas de experiencia, te podemos ofrecer una hora (60 minutos) ya sea video conferencia a través de Skype, o Facetime;  chats, a través de Facebook, Skype, o Hotmail, o bien a través de audio ya sea por Skype, Facetime o Facebook

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No solo te podemos ayudar a que inicies una aventura de ese tipo, te enseñamos a que lo hagas tu mismo

¿Cómo sé que puedo confiar en sus servicios?
Por que hemos ayudado a muchos a titularse, por que nos interesa más tener usuarios contentos que arruinar nuestra reputación y por que deseamos que nos recomiendes.

¿Cómo sé que mis profesores no se van a enterar que ustedes me ayudaron?
Te firmamos un contrato de confidencialidad con cada servicio que hacemos, el cual indica que no podemos bajo ningún motivo, publicar  los nombres de nuestros usuarios, enviar información a terceros, o públicamente revelar el trabajo que realizamos.

¿Ustedes me hacen la tarea?
¡No, nosotros no te hacemos la tarea, te ayudamos a aprender!

Nota: las fotografías que acompañan esta nota fueron tomadas de internet y no reflejan a ningún usuario de nuestro centro.

viernes, 21 de agosto de 2015

Funcionalismo

 Por Alma Dzib Goodin, Kathleen Slovec

Entre 1890 y 1910, el funcionalismo fue el movimiento más importante en la psicología académica anglosajona, y básicamente fue el precursor del conductismo. Esta escuela subraya el estudio de la mente como una parte funcional, esencialmente útil del organismo humano, y fue una consecuencia de la propagación del darwinismo y su doctrina de la supervivencia de los más aptos.

Los creadores definen al funcionalismo como el “estudio de las actividades mentales desde el punto de vista de su función”, de ahí que esta corriente insistía en la importancia de técnicas de medición como las pruebas de inteligencia, y las experiencias controladas para calcular la capacidad de los animales para aprender y resolver problemas. Sus puntos de vista fueron incorporados a la corriente general del pensamiento psicológico contemporáneo, sobre todo a la psicología aplicada y, en concreto en lo relativo a la medición de los procesos cognitivos, por lo que este tipo de investigación representaba una clara ruptura con los métodos introspectivos empleados por los primeros psicólogos del siglo XIX.

Principios fundamentales
En esta corriente de estudio, el objeto recibe una ampliación con respecto a las ideas presentadas por el estructuralismo, ya que no estudió solo de qué estaba compuesta la mente, sino que también se interesa en el qué hace, y cómo funciona, por ello se postulan que:
- La vida humana es un proceso biológico de cambio coordinados y adaptación continuos, por lo que la conducta es adaptativa e intencional.
-  Proclama que la psicología es una ciencia natural.
- La adaptación es la resolución de los problemas que impiden la satisfacción de las necesidades orgánicas.
- Los hábitos, la conciencia, las emociones, el aprendizaje y por asociación, la voluntad, son instrumentos para la adaptación .
- Lo físico y lo psíquico no son dos niveles de acontecimientos separados, son dos aspectos de la mente.
  - Postulan el pragmatismo como la verdad de toda doctrina científica, ya que ésta se ha de fundar en aspectos inteligentes, utilitarios y prácticos de la vida, por lo que  el significado y el valor de las ideas dependen de su verificación en la vida real.
- La mente es personal, cambiante, continua, y selectiva.

 Agregan a su propuesta, la explicación del instinto, que interpretan como una disposición inherente a la estructura biológica que determina comportamientos. Estos pueden ser cambiados por el hábito o conducta aprendida y reiterada. Por ende, el razonamiento, se vincula a la asociación y depende del cerebro, mientras que la conceptualización implica el análisis, y la selección de la información.

Por otro lado, las emociones las explicaban a partir del cambio corporal que sigue directamente a la percepción del hecho causal, siendo la emoción la sensación que aparece posterior a los cambios fisiológicos, por lo que explican  las sensaciones como representaciones del mundo exterior.

Entre los representantes más destacados de esta corriente se cuentan los filósofos William James, John Dewey y James, R. Angell.  El primero enseñó formalmente la doctrina funcionalista y es considerado el primer psicólogo nacido en Estados Unidos.

A continuación se presentan biografías de los principales funcionalistas:

Comencemos con William James, quien vivió entre 1842 y 1910. En su juventud estudió química, fisiología, anatomía, biología y medicina, posteriormente aceptó enseñar fisiología en Harvard. En este lugar leyó filosofía en sus ratos libres, encontrando un nexo entre ella y la fisiología, pues desde su punto de vista ambas disciplinas parecían aproximarse en la psicología. 
Creó un laboratorio de psicología en Harvard e inició la escuela de psicología funcionalista, la cual se centra en el estudio de la mente como una parte funcional, esencialmente útil, del organismo humano
Tenía un interés claro por el funcionamiento de la mente, a la cual veía como el objeto central en el estudio de la psicología. Le intrigaba el cerebro, la conciencia, el pensamiento, las sensaciones, la percepción, el tiempo, la memoria, la voluntad, la imaginación, el espacio y todos los tópicos que en esa época se trataban de entender y delimitar. 

Su abuelo, quien fue un irlandés que llegó a los Estados Unidos a finales del Siglo XVIII, había acumulado una considerable fortuna, lo que permitió al padre de William James, el mayor Henry James, dedicar su vida a la literatura y la especulación teológica, por lo que  William y su hermano, el novelista Henry James, recibieron una larga educación liberal. Durante su niñez estudió tanto en la escuela, como con profesores particulares en Nueva York y luego en Inglaterra, Francia, Suiza y Alemania.

Después de un año dedicado a la pintura, ingresó en la Lawrence Scientific School de Harvard, en 1861. Como estudiante de dicha escuela, trabajó en Alemania con Wilhelm Wundt y Herman von Helmholtz durante el año de 1867, y en los años siguientes estudió química, anatomía, fisiología y finalmente cursó medicina, hasta doctorarse en esta última disciplina en Harvard en 1869. 

Tras un período de salud precaria, fue nombrado profesor de anatomía y fisiología de Harvard en 1872, donde impartió clases de psicología y en  el año de 1889 conoció a Sigmund Freud y a Carl Jung, con quienes compartía la pasión por la mente humana. en 1875 inició su cátedra sobre psicología, y en 1879 una sobre filosofía. Abandonó Harvard en 1907, pues su escasa salud había interrumpido su actividad docente varios años antes. 

En 1884, escribió un artículo en la revista Mind en el que expuso su teoría sobre las emociones. Dicho artículo fue muy criticado en su época, sin embargo impulsó diversas investigaciones relacionadas con el tema. 

William James, entendía las emociones desde una perspectiva biologicista, por lo que  definía la emoción como un cambio a nivel corporal, que se producía después de percibir un estímulo determinado. Para probar esto, emprendió diversos estudios controlados para poder determinar en que momento se percibía una emoción y el nivel de impacto fisiológico de ésta.

Una de las obras más reconocidas de William James es la titulada Principios de Psicología, escrita en 1890. Esta obra es considerada un clásico dentro de los anales de la psicología, pues fundamenta los principios que había de regir a esta disciplina.

En 1907 publica otro texto titulado Pragmatismo, que es una obra de filosofía pragmática, en donde define un nuevo concepto, aunque para algunos estudiosos era un antiguo modo de pensar. En dicho texto expresa que el pragmatismo es un método para apaciguar las disputas metafísicas que de otro modo serían interminables. Ante ello, plantea distintas preguntas como ¿el mundo es univoco  o múltiple?,  ¿libre o determinado?, ¿material o espiritual?

Ante esto plantea el método pragmático, que define como útil en tales casos con el fin de tratar de interpretar cada noción, trazando sus respectivas consecuencias prácticas. ¿Qué diferencia de orden práctico supondría para cualquiera de las nociones fuera cierta en vez de su contraria? Si no puede trazarse una diferencia práctica, entonces las alternativas significan prácticamente la misma cosa y toda disputa es vana. Ante ello, James tiene cuidado de definir el pragmatismo como un método. Por tanto, su libro no conduce a ningún resultado concreto, sino que es un modo de enfrentarse al mundo.

Al preparar sus clases y sus libros, James estudió los escritos estructuralistas a fondo y no dudo en  consideró que había un error en el enfoque de Wilhelm Wundt y de Edward Titchener, llegando a la conclusión de que los partículas de la experiencia (las sensaciones puras sin asociaciones) simplemente no existían. Nuestra mente teje sin cesar asociaciones, revisa experiencias, comienza, se detiene, pasa de una cosa a otra en el tiempo, por lo que James opinaba que la conciencia es un fluir continuo. Las percepciones y asociaciones, las sensaciones y emociones, no pueden separarse, pues cuando observamos un plátano, vemos un plátano y no un objeto largo y amarillo.

Ante esto, sin dejar de concentrarse en la experiencia común, James emprendió el estudio de los hábitos, y explica que no tenemos que pensar en la manera de levantarnos por la mañana, de vestirnos, de abrir la puerta o de caminar por ella. Por ello, James sostuvo que cuando se repite algo varias veces, el sistema nervioso cambia de modo que cuando la siguiente vez se realiza la misma acción, ésta se automatiza.

Éste era el nexo que le hacía falta para explicar toda su teoría sobre la existencia, pues  por ser un biólogo, creyó firmemente que toda actividad (desde el latido cardiaco hasta la percepción de un objeto) es funcional. Si no fuéramos capaces de reconocer un plátano, tendríamos que pensar qué es cada vez que lo viéramos. Así pues, las asociaciones mentales no permiten aprovechar la experiencia previa y crear conceptos del mundo.

Con esta intuición, James llegó a la teoría funcionalista de la vida mental y del comportamiento, la cual no sólo se ocupa del aprendizaje y la sensación o percepción, sino sobre todo, de cómo un organismo se sirve del aprendizaje y de sus capacidades preceptúales para vivir en su ambiente. James defendió asimismo el valor de la introspección subjetiva, la cual no requería de un adiestramiento específico, e insistió en que la psicología debería centrarse en las experiencias comunes de la vida real.

Parte de su legado científico consiste también en asociar todos los fenómenos mentales  al plano físico explicando que la sensación porque corresponde al proceso nervioso más inmediato, ya que la percepción corresponde a los procesos sensoriales, y estaba convencido de que las creencia y el razonamiento concluían con la elaboración posterior del proceso mental, ya que este no podía darse de inmediato. Por ello explicaba que estudiar los fenómenos de la vida psíquica significa estudiar la conciencia tal como se da en la experiencia real e inmediata.

Las características principales de sus postulados se pueden resumen en:
- La oposición del funcionalismo ante el estructuralismo como explicación de la realidad.

- Destacar el para qué de la mente y la  función de la misma en contraste con que por qué de la mente.

- Enfatiza los aspectos prácticos de la ciencia y de la psicología en particular, haciendo de lado la investigación básica y buscando la aplicabilidad de las ideas.

- Plantea un marco de referencia biológico y evolutivo, nunca negó la influencia de Darwin en la formación de sus postulados, estaba convencido que el aprendizaje permitía modular las conexiones cerebrales, y éstas se adaptan para lograr mejores ejecuciones de las tareas conforme éstas se realizaban más frecuentemente.

- Diversifica los sujetos de estudio, métodos y procesos psicológicos descubiertos hasta ese entonces, por medio de métodos de investigación que superaron a la introspección analítica. Gracias a esta propuesta se comienzan a desarrollar cuestionarios, pruebas mentales, descripciones ambientales como instrumentos de investigación.

Otro representante destacado de esta postura fue John Dewey quién nació en Burlington, Estados Unidos en 1859. Fue Filósofo y miembro destacado de la Escuela de Chicago, quien se destacó en algunas de las entonces nacientes disciplinas humanístico-científicas, como la  psicología, y sobre todo en la pedagogía, en cuyo campo llevó a cabo una importante renovación de conceptos, y en el que obtuvo mayor fama en su tiempo.

Se le considera el fundador de la llamada escuela activa y propuso la sustitución del alumno pasivo y de la técnica de la memorización por el fomento de las iniciativas y la integración del aprendizaje en un proceso activo y cooperativo.

Las influencias de Dewey explican bien el carácter interdisciplinar de su obra, ya que era un asiduo lector de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, de quién toma el monismo como principio básico de la explicación de una noción de realidad unitaria en la cual las oposiciones se producen en un segundo momento; mientras que de William James, aprendió la exigencia de multiplicar y diversificar los métodos de conocimiento, a fin de propiciar una reforma que permitiera conocer mejor la realidad; del darwinismo, adoptó las nociones básicas de evolución y adaptación al entorno que permiten que el aprendizaje tenga como principio básico la adaptación al medio; finalmente, con Charles Sanders Peirce y George Hebert Mead comparte el patrimonio común del funcionalismo y la idea de una razón instrumental.
Dewey gozó del reconocimiento académico por su labor, y en 1899 fue elegido presidente de la American Psychological Association, y de la American Philosophical Association en 1905. Esto le brindó la posibilidad de divulgar ampliamente su obra en los círculos académicos de todo el mundo, hasta el punto de que llegó a impartir clases en Japón, China y en la Unión Soviética entre los años de 1919 a 1921.
Dewey entiende que la experiencia la conforman el componente subjetivo (humano) y el objetivo (la naturaleza) y pensaba que en la medida en que el hombre se encuentra inscrito en el mundo, éste lo condiciona hasta el punto de que mundo y hombre constituyen un todo orgánico. Éste es una forma de experiencia más, pero propone otras como el ser y el tener
Un hombre, por ejemplo, puede dudar de cuál es la enfermedad que le aqueja, aun cuando le  provoca la serie de molestias que padece, pero de lo que no duda nadie es de las molestias que sufre, pese a que ignore su causa y la relación que entre ellas exista.  
Por ello, en oposición a la experiencia estrictamente positivista (medible) del empirismo, Dewey propone que la experiencia queda expuesta al error y a la incertidumbre, por lo que deja al conocimiento en una situación de precaria. Con ello, neutraliza la divinización histórica del conocimiento y evita que éste, acabe ahogando al hombre en la estrechez de su parcialidad, elevada al absoluto. 
Sin embargo, esta operación sirve precisamente para ubicar el conocimiento en su justo lugar, por ello explica: “existen dos dimensiones de las cosas experimentadas: una es la de tenerlas y la otra la de conocerlas para apoyarse de un modo más significativo y seguro”.
 Así, el valor del conocimiento se cifra en su carácter instrumental. No se trata de reducir el mundo a la certeza absoluta, tal como pretendía Descartes, sino de aun cuando subyazca la precariedad constitutiva de la experiencia incierta y oscura, ésta sirva a los hombres tanto como sea posible. Es por ello que Dewey aboga por la noción de progreso en la medida en que el conocimiento puede servir para transformar la realidad en beneficio del hombre. Pero, por lo mismo, la utilidad de un conocimiento funciona como su concepto regulador, mismo que es válido mientras sirva para operar en el mundo con miras a hacer la realidad más conforme a los fines humanos.
Definió  por ende, la distinción entre el estímulo y la respuesta, la cual no se basa en diferencias efectivas de la realidad sino que son dos caras diferentes del mismo proceso (arco reflejo). No hay separación entre las distintas actividades del organismo, ya que cuando un acto revela unidad e integridad, es funcional para el organismo.
Para Dewey la experiencia no es reducible ni a los datos de los sentidos, ni al conocimiento, entendido éste como algo puramente externo o interno,  pues lo define como un proceso y no de un contenido, por ello lo comprende como un medio de interacción con el mundo. 
En este sentido la experiencia es un resultado de esta interacción entre el organismo y el medio ambiente, y un resultado complejo, y no sencillo; por lo que la experiencia es tanto lo que el individuo o la sociedad hacen con el mundo, como los efectos de la acción. La fuerza motora de la experiencia es la adaptación incompleta entre el individuo y el medio.
Ante esto, John Dewey definió que la experiencia debe ser entendida en relación con un sujeto viviente, orientado hacia el futuro y comprometido con el sustento de la vida, en un contexto natural histórico y cultural específico, por ello fundó la psicología educacional y escolar, lo cual cambió profundamente el sistema de enseñanza americano, con la idea de que lo importante eran las necesidades de los estudiantes y no tanto los contenidos de las materias.

Propuso que los fines educativos deben fundarse en las actividades y necesidades intrínsecas del alumno. Un fin pragmático debe poder traducirse en un método de cooperar con las actividades de los alumnos y debe sugerir el ambiente necesitado para liberar y organizar sus capacidades; por ello propone que el alumno tenga experiencia directa en la que esté interesado, ya que el estudiante requiere que se plantee un problema auténtico dentro de esa situación para estimular su pensamiento, y con ello que posea información y haga observaciones, para que las soluciones que se le ocurran a él y se haga responsable de desarrollarlas de un modo ordenado, y con ello tenga oportunidad para comprobar sus ideas por sus aplicaciones. 
Para este autor, la escuela debe considerarse, como una institución social, por lo que  Dewey confirma que la única educación verdadera, se realiza estimulando la capacidad del niño, por las exigencias de las situaciones sociales en que se encuentra.
Proponía el aprendizaje a través de diferentes actividades menos centradas en los contenidos curriculares establecidos y se oponían a los métodos autoritarios que eran usuales en los colegios de la época.
Criticó  duramente la educación norteamericana que enfatizaba tanto la diversión relajada de los estudiantes, como el mantenerles entretenidos sin más, así como la orientación exclusiva hacia el mundo profesional.
Otro representante importante del funcionalismo es James Rowland Angell (1869-1949) quien fue un Psicólogo Norteamericano graduado en 1890 en la Universidad de Michigan, donde su primer contacto con la psicología fue en los cursos con John Dewey.
 Con el apoyo de John Dewey, se quedó en Michigan para completar su maestría en 1891. Durante ese año leyó con gran entusiasmo el libro de William James Principios de psicología y decidió, bajo la recomendación de Dewey, continuar sus estudios con James y Josiah Royce en Harvard. Mientras estuvo ahí, condujo estudios experimentales en el laboratorio que había sido establecido por James. También asistió a James en la colección de material documental para la American Society for Psychical Research.
En 1892, decidió que sería mas interesante seguir estudiando. Luego de ver que el laboratorio de Wilhelm Wundt  en Leipzig no podía recibir más estudiantes, se fue a Berlín para tomar clases de filosofía con Friedrich Paulsen y Wilhelm Dilthey, y de psicología con Hermann Ebbinghaus. 
En la primavera de 1893 se muda a Halle para estudiar filosofía con Hans Vaihinger y psicología con Benno Erdmann. Con Vaihinger escribe un texto sobre el concepto Kantiano de la libertad, pero en el otoño de 1893, antes de ser finalmente aceptado, sucumbe a la oferta de un trabajo en la Universidad de Minnesota, para enseñar filosofía y psicología.
 
La estancia de Angell en la Universidad de Minnesota fue breve, ya que John Dewey comenzó a trabajar en la Universidad de Chicago como Jefe del Departamento de Filosofía e invitó a Angell a reunirse con él por lo que trabajó en 1894, y se hizo cargo del laboratorio y los cursos de psicología. 
Fue nombrado Director de psicología cuando el programa se convirtió en un departamento separado de Filosofía, en 1904. Esto marcó el principio de un cambio en la carrera de Angell hacia la administración. Se convirtió en Decano del Senior College en 1908, Decano de las Facultades en 1911 y en Presidente de la Universidad durante 1918 y 1919.
Fuera de la universidad, durante 1917, Angell colaboraba con el Comité General Adjunto para la Clasificación de Personal en tiempo de guerra, desarrollando recursos para la integración de programas de entrenamiento militar y civil. Durante 1920 recibió una invitación para ser Presidente de la Corporación Carnegie, cuya aceptación marcó su salida final de la Universidad de Chicago.
Regreso a la vida universitaria en 1921, con la oferta de la presidencia de la Universidad de Yale, que Angell aceptó y en la que permaneció hasta su retiro en 1937. En 1924 él fue un personaje importante para el establecimiento de un Instituto de Psicología, dedicado a la integración de la investigación en campos de la psicología, biología y antropología.  Subsecuentemente, la Escuela de Medicina fortaleció su campo de psiquiatría. Esto incluía un compromiso con Arnold Gesell y el establecimiento de la Clínica de Desarrollo Infantil. Bajo el liderazgo de Angell y luego de años de planificación, el Instituto y la Clínica se unieron para constituir un Instituto más grande llamado de Relaciones Humanas, dedicado a la investigación en psicología, la biología de primates, la psiquiatría clínica, el desarrollo infantil y la ciencia social.
Para ese entonces, Edward Titchener había introducido la distinción entre psicología estructural y funcional, por lo que en 1898 defendió a la primera como la única posible de llegar a ser una verdadera psicología científica. Fue Angell quien tomó el reto, defendiendo y profundizando la psicología funcional durante su alocución como presidente de la American Psychological Association en 1906. Este se convirtió en el documento fundador y el manifiesto de lo que vino en llamarse como Funcionalismo Americano y que ha caracterizado a la mayor parte de la psicología norteamericana desde ese entonces.
Angell describíó entonces tres concepciones de psicología funcional que convergían para dar forma al funcionalismo más amplio que se caracteriza como:
1.   Una psicología de las operaciones mentales, en contraste  a una psicología de elementos mentales.
2.   Una psicología que consideraba a la mente como elemento mediador entre el mundo externo y las necesidades del organismo.
3.   Una psicología psicofísica que insistía en el significado esencial de la relación mente-cuerpo para el entendimiento de la vida mental.
Angell veía estas tres concepciones concatenadas en el problema fundamental de explicar cómo participaba la mente en las reacciones adaptativas. La psicología funcional enfatizaba la utilidad de la conciencia, en marcada diferencia con la psicología estructuralista de Titchener, que se concentraba en identificar caracteres elementales de la mente mediante el uso sistemático de la introspección.
La psicología funcional de Angell, pone énfasis en la conducta adaptativa y el contexto biológico, y se identificaba fuertemente con la teoría evolutiva de Darwin. Por ejemplo, la teoría de Angell sobre la formación de hábitos era una adaptación de las doctrinas de Darwin sobre la selección natural y la inteligencia temporal relacionadas con las experiencias individuales. 
En este sentido, los primeros estadios de la formación de hábitos se caracterizaban por una práctica extensa, de la que gradualmente se eliminaban los movimientos inútiles y se seleccionaban los útiles. En este sentido, la conciencia era necesaria sobretodo en las etapas tempranas de la adquisición, en las que había más inseguridad y menos coordinación. Conforme se logra la perfección, habiendo cumplido la conciencia su función, ésta se retira permitiendo una función plenamente automática.
El tamaño de la influencia de este pensador queda marcado por la gran cantidad de sus alumnos que hicieron carreras distinguidas, incluyendo cinco de los cuales llegaron a ser presidentes de la American Psychological Association.
Referencias


Caparrós, A (1984) La Psicología y sus perfiles. Barcelona. Barcanova.

Carpintero, H. (1996) Historia de las Ideas Psicológicas. Madrid. Pirámide.

Gross, R. (2007) Psicología: la ciencia de la mente y la conducta
Manual Moderno. México

Leahey,T.H. (1998) Historia de La psicología. Madrid. Prentice Hall.
 
Lundin, R.W. (1979) Theories and systems of psychology. Lexington Mass Health

Merani, A.L. (1982) Historia Crítica de la psicología. Madrid. Grijalbo.

Ruiz, R: (2004) Historia de la Psicología y sus aplicaciones. FCE. México

Sahakian, W.S. (1982) Historia y Sistemas de la psicología. Madrid: Tecnos.
 
Saiz,M y Saiz,D. (1996) Personajes para una Historia de la Psicología en España: Madrid. Pirámide.

Vargas-Mendoza, J. E. (2007) Psicología Funcionalista: James R. Angell . México: Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C.

domingo, 28 de junio de 2015

¿Podría la ciencia tener un lugar privilegiado?


Por Alma Dzib Goodin
Acabo de leer con especial deleite un artículo en PLOS titulado 10 reglas simples para ganar un premio Nobel escrito por Richard J.  Roberts, quien ganó el Premio Nobel en 1993 por su descubrimiento de los intros  que es una región de ADN que se elimina al momento de la transcripción del ARN en las células eukariontes.

El artículo me hizo pensar en la falta de inversión que existe hacia la ciencia en México, que es un tema que hemos discutido en diversos foros. Los países que más inversión tienen, son los que ganan más premios Nobel además de contar con mayor desarrollo económico y tecnológico.

Así que supongo que me fui a dormir con esas imágenes y como a eso de las 3 de la mañana me golpeó fuertemente una idea (quizá fue un sueño):

¿Qué pasaría si…

Alguien invirtiera en un centro científico, donde las personas pudieran atender conferencias tipo TED Talk pero con científicos de verdad, de esos que trabajan en ciencia básica, y que hablaran lo mismo de las enfermedades de las células, que comúnmente se le llama cáncer o de los distintos tipos de demencias, o de la  depresión. Un lugar al que las personas pudieran llegar y descubrir algo nuevo, y enamorarse de ciertos temas.

Donde cada mes hubiera un festival de ciencia con temas diversos, al que las personas desearan asistir, tipo SXSW que se realiza cada año en Austin Texas, cuya participación es tal que hay que comprar entradas con un año de anticipación.

Un lugar en donde se produjeran documentales, entrevistas, programas de radio con la única excusa de compartir trabajos científicos a la población. ¿por qué hemos de esperar con ansia que otros países nos compartan sus documentales?, ¿por qué no producir algo con calidad superior?.

Pienso en un espacio donde los niños lleguen y puedan sentir, oler, y escuchar la ciencia en espacios llenos de arte, para que sus padres se animen y asistan a conferencias para adultos.

Un espacio tal requeriría de una Revista con la tradición de Scientific American, donde los científicos puedan compartir sus trabajos con el público e intercambiar ideas con otros.

Y para aquellos que no puedan asistir, pues existirían cursos tipo Coursera, con acceso gratuito, porque  cuando se tiene la voluntad todo es posible.

En tal entorno, ¿por qué no tener un Premio científico tan prestigioso como el Nobel o el Príncipe de Asturias?, un premio que reconozca no solo el trabajo científico, sino la pasión y el compromiso social.

¿Qué beneficios tendría un espacio así?

Sin duda beneficiaria a la salud pública, pues cuando las gente está informada sobre su salud, economía, o adelantos científicos en general  toma mejores decisiones.

Se atraería inversión privada para la investigación científica y por ende se haría trabajo en casa, en lugar de que las Universidades como la UNAM forme recursos humanos de alto nivel que encuentran las puertas abiertas en países con alta inversión en ciencia.

Los visitarían los extranjeros, como un espacio único y los científicos serían parte importante del conjunto,  con lo cual se beneficiaria la educación, la economía y sobre todo, los ciudadanos mexicanos.

Si algún día esta propuesta se hace posible, no olvide que  la leyó en este espacio, porque si en México nadie se anima, seguramente otro país lo hará.

Creo firmemente que los sueños se hacen realidad si se trabaja duro en ellos.

Referencia:
Robert, R. (2015) Ten simple rules to win a Nobel Prize. Disponible en: http://journals.plos.org/ploscompbiol/article?id=10.1371/journal.pcbi.1004084

martes, 24 de febrero de 2015

La relación entre la música y el lenguaje


Por Valeria Galván Celis
Facultad de Música, UNAM
La música y el lenguaje han sido objeto de estudio desde muchas áreas de conocimiento, algunos opinan que ha sido su historia evolutiva lo que los lleva a pensar que esta relación es muy longeva y estrecha, para López Cano (2008), ambos son objetos culturales y artefactos producidos por el ser humano para comunicar e interpretar el mundo. Se considera que  tienen un origen común y que evolucionaron de forma paralela; además tanto el lenguaje como la música corresponden a dos grandes aparatos modernizadores de las habilidades simbólicas fundamentales en el ser humano, ambos han servido para el ascenso del homo sapiens como la especie más exitosa de los seres vivos porque logran la expansión de los mecanismos simbólicos que han dotado de las mejores posibilidades para apropiarse de lo terreno.

De acuerdo con Dzib Goodin (2013) en términos de historia de la evolución humana, el lenguaje es un proceso que requiere de la audición para el reconocimiento diferenciado del alfabeto del idioma materno, esto implicó que el desarrollo de la audición y los primeros rasgos acústicos fueron medio-ambientales, se comenzaron a diferenciar los distintos sonidos como la lluvia, el canto de los pájaros o sonidos animales salvajes que con muchos años llevaron a la conquista del lenguaje, lo que significó un trofeo del homo sapiens.

Con estas similitudes acústicas los etólogos comienzan a asociar el comportamiento con la evolución, es decir, tratan de dar una explicación plausible de cómo el comportamiento sería adaptativo a determinadas circunstancias o contextos. De tal forma que la música y el lenguaje corresponderían a comportamientos evolutivos de acuerdo a las necesidades contextuales (Huron, citado en Peretz y Zatorre, 2007).

Ante esto, un número de psicólogos antropológicos sugieren que el lenguaje e incluso la música evolucionaron como sustitutos de la vinculación social. Si la música es una adaptación evolutiva, es probable que tenga una génesis compleja. Cualquier adaptación musical es probable que se construya en otras adaptaciones que se podrían describir como premusicales o protomusicales. Por otro lado, la música puede representar varias adaptaciones y estas adaptaciones pueden implicar patrones coevolutivos complejos con la cultura. La evolución prosigue mediante la selección de rasgos que son de adaptación al ambiente de un organismo. Por ejemplo, Huron (citado en Peretz y Zatorre, 2007) expone esta idea al referir que la evolución no originó una labor altruista, en vez de eso dado cierto ambiente, la selección natural favorece a los individuos que presentaban ciertos rasgos altruistas. La evolución no dicta la conducta, selecciona sólo aquellos comportamientos que tiene un componente genético. Esto lleva a reflexionar sobre qué lleva al ser humano a crear música y con qué fines adaptativos lo hace.

Es a partir del Siglo XX que la psicología cognitiva comienza a interesarse por el estudio de la música, la reconoce como un medio de estudio de la percepción, memoria, atención e interpretación; a su vez, la neurociencia cognitiva comienza a explorar los mecanismos neurales involucrados en la percepción y la producción de la música ya que se observó que la música realizaba demandas únicas al sistema nervioso. Además se experimentaron paradigmas cognitivos que permitían tener avances y entender los efectos de la música principalmente en personas con lesiones cerebrales (Peretz y Zatorre, 2007).

De acuerdo con Pertez y Zatorre (2007), con el surgimiento de nuevas técnica a partir de los años 80,  fue posible sondear la mente de las personas con Técnicas de Neuroimagen, Imagen por Resonancia Magnética Funcional (IRMf)  y Magnetoencefalograma (MEG). Lo que permitía tener una mejor comprensión de los sustratos neurales subyacentes de las funciones mentales en el desempeño de tareas específicas que abarcaban dominios como el lenguaje y la música, incluso psicólogos evolutivos exploraron avances con estas técnicas.

Gracias a los avances en técnicas de neuroimagen, se encontró que la música se relacionaba con diferentes dominios cerebrales y por tanto conformaba una herramienta ideal para comprender el funcionamiento del cerebro humano. Se encontró que las funciones cognitivas superiores en la música tenían incluso, similitudes y diferencias con el lenguaje; pues se halló que existen canales neuronales separados y con una localización específica para la percepción de elementos temporales, melódicos, memorísticos y respuesta emocional (Peretz y coltheart, citados en Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Así, la música como el lenguaje se distinguieron por ser actividades asociadas a una arquitectura cerebral específica y se reconoce una gran actividad del sistema sensorio motor involucrado en ambos procesos (Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Desde la neuropsicología se exploran también, las funciones del procesamiento de la música y lenguaje, con la idea de la modularidad de las funciones musicales, se consideraba que cada módulo correspondía a un dispositivo computacional especializado, dedicado a la ejecución de alguna función biológicamente importante; basados en la teoría de Fodor (García y Carpintero, 2000) la arquitectura funcional de la mente estaba conformada por módulos especializados en percibir y procesar informaciones pertenecientes a dominios específicos, ya fueran sonidos verbales, musicales, etc. Este concepto fue aplicado a la música, por el grupo de Peretz y Zatorre (2007), quienes demostraron el fraccionamiento neuropsicológico de las diferentes funciones submusicales en pacientes después de una lesión, conformados por patrones específicos encargadas del procesamiento de la música. Fue posible observar que las estructuras de tiempo parecían estar procesadas por el lóbulo temporal izquierdo, mientras que las estructuras de tono, podrían estar procesadas principalmente en las redes del lóbulo temporal derecho las cuáles correspondía a áreas cerebrales específicas.

A partir de estos hallazgos la visión de la música va ampliándose, para Kivy (1990) la música está profundamente relacionada con los procesos cognitivos, explica que la  música, es un objeto de la percepción y la cognición cuyo entendimiento se abre a la apreciación. 

Al respecto, Altenmüller (citado en Peretz y Zatorre, 2007) considera que la música no es una mera estructura acústica que se desarrolla en el tiempo, sino un complejo conjunto de operaciones perceptivas y cognitivas representadas en el Sistema Nervioso Central. Estas operaciones actúan independientemente y se integran a las experiencias previas con la ayuda de sistemas de memoria, lo cual permite percibir o sentir una especie de significado mientras se escucha determinada música.

Los estudios que se llevaron a cabo principalmente estaban destinados a conocer el procesamiento y percepción de la música, y se diseñaban  para  conocer las áreas cerebrales que se activaban en dichos procesos. Se distinguieron los efectos de la experiencia musical en diferentes niveles: en las diferencias anatómicas entre músicos profesionales y no músicos; a las diferencias funcionales sutiles después de la formación musical que se encuentran en estudios de neuroimagen y la capacidad de aprender y memorizar una melodía simple, todas estas como formas de expresión de la capacidad del cerebro de cambiar con la experiencia musical (Rauschecker citado en Peretz y Zatorre, 2012).

Con estos antecedentes neuro-anatómicos, se destaca la importancia de la relación de la música con diversos dominios cognitivos complejos como el lenguaje y la lectura y por tanto, se ha utilizado como una herramienta ideal para conocer el funcionamiento del cerebro humano. Sobre esta idea, Galván Celis, Pechonkina, Slovec y Dzib Goodin (2014) consideran que el cerebro tiene una capacidad adaptativa, los circuitos anatómicos se emplean al realizar tareas coordinadas entre dos o más idiomas, se puntualiza que el proceso cognitivo crea mecanismos que le permiten alternar tareas con el fin de responder de manera efectiva ante las necesidades del medio.

De esta manera por medio de investigaciones se tratan de explicar los efectos de entrenamiento con música a corto y largo plazo que permiten conocer la forma en que el cerebro humano está constantemente reorganizándose cuando se enfrenta a nuevas demandas o influencias ambientales determinadas (Pantev & Herholz, citados en Justel y Diaz Abrahan, 2012).

Justel y Díaz Abrahan (2012) explican lo anterior cuando definen la plasticidad como la capacidad del cerebro de modificarse para responder a nuevos estímulos o retos, de manera clara y sencilla, se puede decir que mientras hay plasticidad, se aprende y ésta se debe a procesos adaptativos fruto de la estimulación ambiental.  Lo anterior es una fuerte razón para explicar cómo la formación musical desarrolla plasticidad cerebral en las personas para la adquisición de habilidades tanto musicales como lingüísticas y de lectura.

Es por esto que las actividades musicales se han considerado como un producto de la cultura humana, como un artefacto cultural y una clave para la comprensión biológica de las funciones cognitivas humanas (Zatorre y Peretz, 2007).

Debido a esto, algunas comparaciones existentes entre la música y el lenguaje corresponden a la relación entre sus componentes: la fonología, sintáxis, semántica, incluso existen paralelismos entre las estructuras musicales, las estructuras fonológicas y prosódicas del lenguaje, estas similitudes consisten en que ambas corresponden a sonidos organizados en el tiempo. Además, tanto en la música como en el lenguaje existen estructuras de agrupación, que van desde las unidades básicas, en el lenguaje, las letras que conforman palabras, las palabras que a su vez se integran a las frases y luego versos; y en la música, está jerarquizada en notas, frases, motivos y secciones (Fred Lerdahl, citado en Pertz y Zatorre, 2007).

Se ha encontrado incluso que la sintáxis musical, es decir, el procesamiento estructural de la música se procesa en los lóbulos frontales de ambos hemisferios y las áreas adyacentes a las regiones que procesan la sintáxis del habla (Justel y Díaz Abrahan, 2012).

Al respecto Tierney y Krauss (2013) consideran que al hacer música se fortalecen otras funciones cerebrales no musicales, entre estas se encuentran: la memoria, el lenguaje, la atención, emoción vocal, lectura, percepción del habla en ruido, etc. Debido a la relación con los elementos entre la música y el lenguaje de tono, timbre y ritmo se dice que los músicos tienen una mejor codificación neural en el procesamiento de los sonidos del habla. Se puede decir que el entrenamiento musical no sólo está limitado a desarrollar habilidades musicales sino que se extienden a las competencias lingüísticas, así como habilidades de adquisición de la lectura entre éstas se encuentran: la conciencia fonológica, percepción del habla en el ruido, percepción del ritmo, memoria auditiva de trabajo y habilidades para aprender patrones de sonidos. Todas éstas están ligadas a la experiencia de la música, comparten una dependiencia de sincronía neural a nivel auditivo y se dice que la música puede mejorar las habilidades de lectura y habilidades del lenguaje y lectura.

De acuerdo con Tierney Krauss (2013) la formación musical mejora las habilidades lingüísticas y de lectura debido a los vínculos que guardan con una base biológica y evolutiva entre el lenguaje y la música. Se sugiere que a partir de esta relación, el entrenamiento musical o el uso de estrategias musicales podrían proporcionar una estrategia educativa de desarrollo eficaz para los niños incluso los que tienen problemas de aprendizaje.

Referencias:

Dzib Goodin, A. (2013). La arquitectura cerebral como responsable del proceso de aprendizaje. Revista Mexicana de Neurociencia, 14(2), 81-85.
Galvan Celis, V., Pechonkina, I., Slovec, K., Dzib Goodin,, A. (2014) Efectos cognitivos del bilingüismo coordinado en ambientes contextuales. En prensa.
García, E. Carpintero, H. (2000). La modularidad de la Mente: Aproximación multidisciplinar. Revista de Psicología General y Aplicada. 53 (4). Pp. 609-631. Universidad Complutense.  
Justel, N. y Diaz Abrahan, V. (2012). Plasticidad Cerebral: Participación del entrenamiento musical. Suma Psicológica. 19 (2). Pp. 97-108. Colombia Bogotá.
López Cano, R. (2008). Música y retórica: encuentro y desencuentros de la música y el lenguaje. Revista Eufonía. Didáctica de la música.  43. 87-99.
Kivy, P. (2007). Music, Language, and Cognition. Oxford University Press. Geat Britain.
Tierney, A., Kraus, N. Music Training for the Develoment of Reading Skills. In M. Merzenich, M., Nahum, M & Van Vleet, T. (2013). Changing Brains, Applying Brain Plasticity to Advance and Recover Human Ability. (2007) Progress in Brain Research. Academic Press. Pp. 209-241.
Peretz, I y Zatorre, R. (2007). The cognitive Neuroscience of Music. Oxford University Press. Great Britain. 
Tierney, A y Kraus, N. Music. (2013). Training for the Develoment of Reading Skills. In M. Merzenich, M., Nahum, M & Van Vleet, T. Changing Brains, Applying Brain Plasticity to Advance and Recover Human Ability. (207) Progress in Brain Research. Academic Press. Pp. 209-241.