miércoles, 23 de enero de 2013

Educación en línea o en el aula: el cambio de paradigma educativo

Con el aporte de la tecnología a la educación en general, se abrieron opciones que  la educación superior no tardó en aprovechar, entre los que se encuentran la posibilidad de llegar a más estudiantes con los nuevos recursos disponibles. Es por ello que para algunos países, como la India  la educación se volvió para algunos países una meta viable, mientras que otros, han sumado esta propuesta a sus ya competitivas opciones académicas, como en el caso de los Estados Unidos.
Sin embargo, el cambio de escenario trajo consigo preguntas y cambios que no todos han sido capaces de comprender. Uno de los más obvios se refiere al papel del profesor en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que la educación en línea requiere de un profesorado tecnológicamente preparado para el diseño y conducción de cursos.

Actualmente la propuesta es que un mismo profesor grabe conferencias o cursos  y a través iTunes  llegue a más estudiantes a nivel mundial, lo cual implica una visión multicultural, globalizada del diseño de un tema o clase. A diferencia de un profesor que solo puede tener contacto directo con un número limitado de alumnos por clase en un aula regular.

En este sentido el papel del alumno también se ve modificado, pues la educación en línea, si bien permite el contacto con profesor y compañeros alrededor del mundo, la comunicación es asincrónica, y para el profesor implica manejo de medios, que si bien buscan crear un  contacto eficiente, a veces las opciones son limitadas. Actualmente el uso de video conferencias se ha multiplicado, pero implica que todos los usuarios coincidan en el tiempo.

Independientemente de la opción que se elija, no hay duda de que el papel central de la educación lo seguirá teniendo el profesor, con su experiencia docente, carisma y capacidad de motivar al alumno para la ejecución de tareas que le permita adquirir el conocimiento. Es por ello que los profesores, en cualquier modalidad, deben procurar el desarrollo de habilidades que les permitan estar en uno u otro escenario educativo.

En el caso de los alumnos, usualmente se tiene la idea errónea de que la educación en línea es más sencilla, pues pueden controlar el tiempo dedicado a su aprendizaje. Sin embargo, esta modalidad, ha demostrado ser mucho más demandante en tiempo, concentración, requerimientos cognitivos y meta cognitivos pues se tiene la gran ventaja de tener a la mano recursos como el internet que si bien pueden beneficiar la búsqueda de información y dar respuestas más amplias a los diferentes problemas a los que se puede enfrentar, también es cierto que el alumno deberá tener mayor capacidad de análisis y síntesis de la misma para determinar que información es relevante para la resolución de problemas, sin depender de la ayuda o disponibilidad de un profesor.

En un estudio realizado en 2002, a través de un meta análisis, se encontró que de 232 estudios realizados con estudiantes en la modalidad presencia y en línea  los estudiantes en línea, tienen menor retención de la información, pero mayor capacidad de análisis que los estudiantes que toman clases similares en un salón de clase. Al parecer la comparaciones hechas hasta ahora en diferentes partes del mundo, solo prueban que ambas opciones tienen distintas características del análisis de la información y la ejecución de tareas, pero no es posible determinar si una es mejor que la otra, pues dependen de las habilidades tanto de los alumnos como de los profesores para asegurar el éxito, y la historia de la educación tradicional muestra que siempre existirá una curva normal de ejecución en cualquier programa educativo.

Los recursos necesarios para una u otra modalidad por supuesto, son distintos. Ya no es solo el diseño de un libro de texto, sino la oportunidad de variar los recursos en cualquier forma de enseñanza. Sin embargo en el caso de la educación en línea, es importante que los alumnos cuenten con una buena conexión a internet y que sepan maximizar las ventajas que la tecnología ofrece.

En este sentido, autores como Crampton y Ragusa, señalan que si bien los alumnos actualmente cuentan con más recursos disponibles para su proceso de aprendizaje, también ocupan más tiempo buscando opciones para la elaboración de trabajos, lo cual puede ser una mala opción cuando de trata de optimizar tiempo y recursos.

La otra desventaja es que los recursos se encuentran a la misma distancia que las redes sociales, por lo que las distracciones para los estudiantes se multiplican.

En este sentido las actividades con recursos múltiples, no necesariamente son una ventaja para los estudiantes que no han desarrollado habilidades multitareas o un buen análisis de información. Pero las distracciones pueden darse en cualquier modalidad. Finalmente la capacidad de autorregulación no se desarrolla exclusivamente en las escuelas.  

Una opción que se puede llamar hibrida, es la de incluir las ventajas tecnológicas en el aula, pero hay una queja del profesorado cuando se abre esta posibilidad, pues los alumnos usan los juguetes tecnológicos para otros fines. Por ejemplo, se han conocido historias de alumnos que compran lencería durante la clase, en lugar de atender a los vínculos propuestos por los profesores para trabajar cierto tema.

Un punto a considerar son las ventajas que la educación en línea supone ante el recorrido de distancias en contra parte con la educación en el aula que requiere la presencia del alumno y el profesor en un sitio, lo cual provoca contaminación ambiental, la carga económica que ello conlleva y por supuesto la limitación para aquellos estudiantes que no cuentan con los recursos necesarios.

Sin embargo, la contaminación se presenta también con el uso de los aparatos  y con la producción de los mismos. Es por ello que la educación en línea no necesariamente puede ser considerada una opción ecológica.

Finalmente, la educación como institución también tiene que ver con el Estado, y en este sentido, uno de los mayores problemas que enfrenta la educación en línea es la acreditación de programas, lo cual en algunos países la hace ver como una educación de segunda clase. Ante la demanda tan grande de programas, se encuentran algunos que no están debidamente acreditados o que no permiten evaluación externa, por lo que se pone en duda su calidad.

Cuando me hacen la pregunta de qué modalidad es mejor, usualmente respondo que ambas abren oportunidades, pero que será el alumno quien decida aprovecharlas.

Referencias

Bernard, R., Lou, Y., Borokhovski, E., Wade, A., Wosney, L., Wallet, PA., Fiset, M. and Huang, B. (2004) How does distance education compare with classroom instruction? A meta-analysis of empirical literature.  Review of Education Research. 74 (3) 379-439.

Crampton, A., Ragusa, AT., and Cavanagh, H. (2012) Cross-discipline investigation of the relationship between academic performance and online resource access by distance education students. Research in Learning Technology. 20. 14430 - DOI: 10.3402/rlt.v20i0/14430.

Lewin, T. (2011) The evolution of higher education. The New York Times: Education Life. Available at: http://www.nytimes.com/2011/11/06/education/edlife/the-evolution-of-higher-education.html?_r=1

Volery, T., and Lord, D. (2000) Critical success factors in online education. International Journal of Educational Management. Vol. 14 (5) 216 – 223.

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